jueves, 2 de abril de 2026

 







     Sigo, casi sin ganas porque no logro acomodarme a la rigidez que impone el bastidor.  Cuando el soporte es solo papel, puedo doblarlo, acomodándolo a mi cuerpo en la practicidad de mi mesa de trabajo.  El bastidor me obliga a mí a ser quién se adapta a su forma, haciéndome trabajar de pie en posturas que me agobian a los pocos minutos.  Es increíble lo mucho que me fastidia trabajar así, aunque la obra me gusta bastante y por eso continuo, sino ya habría mandado todo a la pila del abandono justificado.