jueves, 3 de septiembre de 2026

 


     Resulta difícil poder enfrentar la realidad, sobre todo la de un diagnóstico médico que coloca tu vida patas para arriba en una pausa forzosa de tu electiva normalidad.  Pero tengo la práctica adquirida por años de ejercicio de mantenerme dividida: mi vida externa, con su odiosa propensión natural a la tragedia y al drama siempre exagerado por mi entorno, de mi vida real, la mía, la que construí a fuerza de convicción, donde la razón y la prioridad es el juego creativo. Vengo y me escondo acá para seguir en mis cosas sin pensar en lo que me espera los próximos días en mi otra vida.  Lo que deba pasar  va a suceder, las cosas avanzan y siguen su camino y mi control sobre ellas es casi inexistente.  Solo pongo el cuerpo.  Acá, todo es mi decisión (aun las muy malas decisiones) y pongo en juego el alma, sobre la que afortunadamente puedo seguir reservándome en exclusividad su propiedad, sin interferencias.


     Avances de mi abanico de bolsa de papel madera.  Para anotar en la bitácora de estupideces que no tengo que volver a hacer : si voy a plegar papel para simular un abanico tengo que dibujar la composición primero y después plegar, nunca al revés.  Es imposible trabajar sobre el plegado.  Pero la perseverancia suele dar sus frutos a veces y en conjunto empieza a gustarme más.



























































     Recorté con un sacabocados con forma de corazón tiritas de papel de seda celeste para hacer una especie de puntilla (que tuve que laquear un par de veces porque se rompía demasiado fácil al tratar de pegarlo), para adherir en todo el borde de la bolsa plegada.  




























































lunes, 17 de agosto de 2026

 

     Mientras continúa esta incertidumbre insoportable y mi cabeza se va perdiendo entre antidepresivos y ansiolíticos, intento dibujar los 5 o 10 minutos que cada día el dolor de mi espalda no me tiene inmóvil en la cama.  Pero me cuesta horrores dibujar, el corsé rígido me acorrala y el conocido disfrute de la línea y el color no aparece a salvarme.  Me siento perdida. Intento, pero nada funciona.

      Incorporé angelitos en la parte superior y emprolijé los que estaban en diagonal.




























 

     Quise incorporar un abanico, concepto en el que vengo dando vueltas hace tiempo.  Obviamente que este no es el mejor momento para intentarlo.  Hice un molde (bastante chapucero por cierto) con una bolsa de Rener, para después recortarlo en algún papel artesanal bonito.  Pero en mi nube mental terminé adhiriendo directamente la bolsa.










 

     Iba a sujetar la punta superior de mi esperpento de abanico con un angelito rojo y, otra vez, inexplicablemente, lo hice en papel amarillo.  Después traté de acentuarlo con tinta roja, pero no quedó tan intenso como me había imaginado en mi confusión.  Nada sale bien.

















     La idea era continuar el diseño en el abanico, pero me es imposible dibujar sobre esa superficie plegada.  De hecho, ayer me fue imposible dibujar nada sobre ninguna superficie.  Opté por usar unos diseños de otros proyectos, un sobre y una vieja estampilla de un peso.  Si puedo, voy a ir enlazando todo, y quien sabe, si esta pesadilla termina o al menos mejora algo pueda volver a dibujar.
















































jueves, 30 de julio de 2026

 

     Son tiempos horribles, de auténtica pesadilla.  Pero como los tiempos que se avecinan serán peores, tal vez estos sean aun tiempos relativamente buenos.  No sé como enfrentar las cosas, así que me refugio mientras puedo en dibujar un poco.

























































domingo, 19 de julio de 2026