De vuelta
-transitoriamente- en casa terminé Café de Étoiles. Reparé toda la puntilla que rompí al maniobrarla
con torpeza y agregué un cordón rojo desde el Corazón Clausurado hasta
la vincha, enredado en los eslabones de la cadena. Me gusta como está y decidí no tocarla
más. Mi pulso está algo inestable así
que meritué riesgos y la liberé de mí.
Mi primera, lógica, reacción fue ¿será verdad?,
pero hago un seguimiento, verifico datos, y parece que sí. Mi segunda reacción fue ¡mirá vos!, no
sé si una persona real o un algoritmo le prestó atención a mi perfil de
Instagram, pero no hay manera de que no me sienta halagada. ¿Probar materiales de artística y subirlo a
redes? De hecho, ya lo hago. El foil que usé en Café de Étoiles
lo compré en Temu, y unos papelitos texturados que son parte de De
Locos y de Okulta también.
Suena divertido, más en mi realidad actual. Realizar
obras pequeñas, probando materiales y experimentando con ellos, puede ser una
forma bastante grata de afrontar los próximos meses. Veremos.

























































