Un amigo
me hace llegar una convocatoria temática sobre la luna, para integrar una publicación
impresa anual, cada número dedicado a una carta de tarot. Me pareció divertido, y revolví en mi
multitud de trabajos abandonados y encontré mi inconclusa versión de los arcanos
del tarot en papel quemado.
Ahora recupero a La Lune y, aunque sigue gustándome, la
encuentro muy plana. Decido agregar algún que otro detalle antes de postularla. Con un fragmento de un papel texturado que
servía de fondo a una caja de bombones incorporo la luna de Méliès de su Le Voyage dans la Lune.
Señalamos que el camino es para arriba, porque ciertamente la luna está
para allá.
Un pedacito
de partitura que te avisa que en esta carta podrás saberlo todo sobre la luna. Y un resto de diario, de los recortes
sobrantes de L´Osservatore Romano que usé en mi último
trabajo para incluir un ojo que todo lo ve.
Color
en la iguana, dorado en los bordes, un poco de tinta en la figura femenina central
y ahora si me gusta más. Textura y juego. Ahora puedo postularla tranquila a ver como le
va.





























































