jueves, 9 de julio de 2026

 














     Volviendo (muy) lentamente a la acción tras días de un dolor de espalda que acabó conmigo en la guardia del Hospital Británico.  Habiéndose caído mis planes y mis tiempos, imposible ir a comprar cintas y dimensionales para dar los últimos detalles, esta mañana -ya con menos dolor- usé lo que tenía a mano y concluí las seis máscaras que quería aportar para el desfile de Alquimia la semana próxima.  Si mi columna lo permite, puede que aun consiga las cintas que quería agregar, pero si sigo a maltraer al menos que sin estar completamente a mi gusto estén bastante presentables.



















































































































miércoles, 1 de julio de 2026

 





     Ayer cerró la muestra en la Alianza Francesa – Centro Palermo Fortabat, y hoy desmonté y volvimos a  casa, menos el Arlequín Jules y Cavalcade des Estudiants que se fueron con sus nuevos dueños a trazar su destino individual lejos de mí.  ¡¡¡Todo lo mejor para su nueva vida!!! 



























 

















 

     Hacía mucho tiempo que no exponía en forma individual en Buenos Aires, y recuperar el vértigo y la emoción de hacer cosas en territorio propio ha sido grato, genera las ganas de seguir haciendo por estos lados, donde la cercanía y el trabajar con gente conocida permite planificar de modo más audaz y arriesgarse a intentar puestas más desafiantes.  Mostrar internacionalmente es genial, pero la logística hace que uno se vuelva prudente.  Exponer en Buenos Aires es una invitación a dejarse llevar por la imaginación.  Ya veremos.










lunes, 29 de junio de 2026

 







     Me avisan de la venta de mi pequeña obra donada al evento 6X6 del Rochester Contemporary Art Center New York.  Como cada año me maravillo del nivel de organización (¡la cuelga!) en este evento de pequeño formato.  Increíble.






































martes, 16 de junio de 2026

 





     Mientras siguen mis obras independizadas de mi control en la muestra de la Alianza Francesa (a la que no he vuelto aun a reponer tarjetas y chequear estado general por este dolor de espalda que me tiene casi sin caminar, como una resaca al estrés de organizar una muestra -entre otras cosas-) me doy permiso de jugar un rato. 

    La excusa es un evento de un día a mediados de Julio, dónde seguramente irá El Portal y alguna otra obra con estética veneciana, y charlando con la organizadora surgió la posibilidad de hacer unas máscaras para que usen las modelos en el desfile de moda de cierre.  Aun sin nada concreto y sólo por la posibilidad estoy desentendiéndome (o intentando hacerlo) de mi entorno y del mundo en general construyendo -con carta pesta y restos de bijou y cintas de mis cajas de acumulación de restos inútiles- máscaras  y antifaces livianos pero resistentes que puedan lucir atractivos en un desfile.





 

     Más allá de su finalidad, permitirme perder el tiempo con este tipo de juegos es lo único que puede recomponer un poco mi salud mental y hacer soportable el dolor físico. Será la edad (lo que es lógico), o será el frio (seguramente), pero estos días oscuros, cortos y destemplados hacen que mi energía desaparezca.  Solo el placer de hacer con las manos, con colores y brillos, puede recomponerme un poco el alma.