lunes, 2 de febrero de 2026

 







   Me confirman la aceptación de mi Reina de Copas para formar parte del evento  Woman’s Essence Project 2026 – 10th Anniversary Edition, el próximo mayo en Milán, Italia.





 

     Es altamente improbable (por no decir materialmente imposible) que pueda viajar para ser parte del evento y de la muestra, pero no por eso deja de ser muy grato que mi trabajo sea considerado.  Ojalá fuera todo más fácil, pero no lo es y no hay nada que hacer.






















sábado, 31 de enero de 2026

 


     Haciendo limpieza en mi biblioteca -muy necesaria, por cierto- encuentro un par de páginas de L´Osservatore Romano, que había traído en oportunidad de un fugaz viaje al Vaticano hace muchos años ya.  Me sorprendió la textura del papel, no recordaba esa calidad en un diario,  y decidí usarlo para dibujar e incorporarlo a alguna obra.  En eso estoy.















































































































domingo, 25 de enero de 2026

 

     Domingo de remembranzas musicales. Comprendo que casí todas las imágenes  tienen su música de fondo, música que no puedo omitir en mi composición.  Por eso la incluyo con bandos, cintas y banderines  trazados sobre pedacitos de partituras.

 

      Los Tres Chiflados y su cortina instrumental inconfundible, adaptación de la canción infantil Three Blind Mice. 

 




 

     El Zorro, que sin problema puedo cantarla sin dudar aun hoy: “En su corcel, cuando sale la luna, aparece el bravo Zorro…

 






     Lo mismo con el tema de Mister Ed: “Caballo con voz no hay dos, no hay dos, solo Mister Ed tiene bella voz.  Feliz de aquel que escuche al sabio caballo Mister Ed. Es toda una fuente del saber, para él no hay problema sin solución, ¡ustedes lo verán el gran Mister Ed es un campeón!”

  




     La musiquita aguda y enervante a la que seguía una voz anunciando que “estamos viajando hacia una dimensión distinta a la del mundo de  la visión y del sonido. El reino maravilloso de la imaginación: la dimensión desconocida...”

  





     "...Na Na Na Na Na Na Na Na Na Na Na Na Na, Batman!"    es inolvidable, con las absurdas onomatopeyas de golpes y su psicodelia hipnótica de su ritmo acelerado siempre en crescendo.





 

     La icónica melodía de jazz orquestal de apertura de El Santo y el chasquido de dedos para marcar el ritmo del tema de La Familia Addams.




 


     La música orquestal de El Agente de Cipol, espléndida y sofisticada, mientras avanzan los créditos y le disparan repetidamente a un vidrio blindado que se raja pero no se rompe, mostrando a un indemne  Napoleón Solo.


 




     Samantha inicia su vuelo en  escoba y arranca un tema instrumental  de jazz, cómplice y divertido, que uno podía tararear durante todo el  día.

 


 



       En el inicio de cada capítulo de Los Vengadores,  John Steed se dispone a descorchar una botella de champagne cuando es asistido por Emma Peel, quien revolver en mano dispara al corcho como preludio de un cordial brindis, mientras  la música instrumental de suspenso sube a un ritmo vertiginoso y sofisticado. 





 

        El tema de La Pantera Rosa no requiere ninguna explicación. 




 


     “Popeye el marino soy, (¡tut, tut!), Popeye el marino soy.
Muy fuerte soy, pues como espinacas.  Popeye el marino soy.






     Otro tema de jazz instrumental, hipnótico y con un tic-tac apremiante, para el inicio de cada episodio de  El Túnel del Tiempo.






 

     “Si estando en la carretera oyes un bip-bip, ten la seguridad  que se trata de mí. Bip-bip.  Y si intentas seguirme se va a  anochecer pues ni el feroz coyote me puede comer. Bip-bip.  Correcaminos, eres más veloz que un jet.  Pobre coyote, ya no sabe ni qué hacer…”






 

     A Disney le atribuyo toda la banda sonora de mi vida, imposible pensar en solo un tema o una cortina musical.  Mickey ha sido el director de múltiples sinfonías enredadas en mis recuerdos.















sábado, 24 de enero de 2026

 





     Represento con Mafalda el coro de voces interiores que me gritan que deje de seguir amontonando imágenes, y cierro presuntamente la etapa de composición con el sello identificatorio de mi fecha de origen como inicio de este resumen personal de mi primera infancia.










 

 

     Pero no puedo desprenderme del vicio de eliminar el exceso de papel y mirar por los huecos.  No me animo a usar el fuego para horadar el papel, porque la hoja es muy grande y me dificulta maniobrarla, y el bajo gramaje hace que la llama se mueva más rápido que mis reflejos.  Además, usé tintas de distinto tipo en los dibujos, por lo que hay riesgo que el agua corra y manche el trazado.  Demasiado riesgo. Así que opto por una tijerita y la intensión de recortar y quitar papel aquí y allá.
















































 

     Adhiero el diseño con sus perforaciones sobre un papel batik azul y finalmente tengo lista la composición para poder trabajar en ella.   Ahora sí me siento cómoda para definir y unificar el entramado del recuerdo. Empieza el trabajo realmente divertido.