Traje
de la gráfica las postales y los señaladores.
Debo decir que no me gustan demasiado, se saturó el color de los bordes oscureciendo
todo el diseño (que se suponía era un borravino, un bordó intenso, pero
quedó un violeta tirando a negro).
Pero después de un rato me resigné (mi presupuesto y mi salud mental no
permite rehacer nada). A los señaladores les hice unos pequeños agujeros y
les puse una cintita dorada y ahí mejoraron bastante.
La
prueba de los stickers si fue muy satisfactoria. Me resultan muy simpáticos (aunque tenga
que recortarlos yo, uno por uno, para reducir costos).
Como
conseguí finalmente las luces para el panel de los Arlequines (de
soporte magnético movible, recargables por USB, pequeñas y con doble halo),
me dispuse a hacer una prueba del montaje
adosando una mesita para poner el merchandising. Tengo unas cajas de cartón que intervine también
en un estilo veneciano (es decir, muy recargadas) para poner los
señaladores y los stickers, de manera que los visitantes a la inauguración
puedan llevárselos según su gusto y como recuerdo del evento.
Ahora a romperse la cabeza para posicionar las tres lámparas dobles, de
manera de utilizar lo más eficazmente posible los halos de luz. Los Arlequines, además de sus
puntas y ángulos para todos lados, tienen muchos sectores de sombra autogenerada. Es un desafio lograr que la luz juegue a favor
y los ilumine del modo más estratégico.
Veremos que sale.