Definitivamente,
sin entusiasmo la obra se malogra con facilidad y no hay otro camino que abandonarla. El retrato me resulta insípido, rígido, sin
el menor encanto. Podría seguir trabajando
sobre él, pero dudo que lo mejore. No me
mira, no me dice nada. Su lugar es la
pila de inconclusas que se amontonan en mi tablero.
En contra
de mis propias reglas (no subir imágenes de obras de baja de calidad), tengo
que incluir este trabajo malogrado en un reel de Instagram y en Tik Tok porque
me comprometí a hacerlo. Usé los papelitos
de Temu en parte de la composición y había quedado en documentar ese uso.



















































