Me
avisan de la venta de mi pequeña obra donada al evento 6X6 del Rochester Contemporary Art Center New York. Como cada año
me maravillo del nivel de organización (¡la cuelga!) en este evento de pequeño
formato. Increíble.
La totalidad de las imágenes que se reproducen en este blog corresponden a obras de mi autoría.
Mientras
siguen mis obras independizadas de mi control en la muestra de la Alianza
Francesa (a la que no he vuelto aun a reponer tarjetas y chequear estado
general por este dolor de espalda que me tiene casi sin caminar, como una
resaca al estrés de organizar una muestra -entre otras cosas-) me doy permiso
de jugar un rato.
La excusa es un evento de un día a mediados de Julio, dónde seguramente irá El Portal y alguna otra obra con estética veneciana, y charlando con la organizadora surgió la posibilidad de hacer unas máscaras para que usen las modelos en el desfile de moda de cierre. Aun sin nada concreto y sólo por la posibilidad estoy desentendiéndome (o intentando hacerlo) de mi entorno y del mundo en general construyendo -con carta pesta y restos de bijou y cintas de mis cajas de acumulación de restos inútiles- máscaras y antifaces livianos pero resistentes que puedan lucir atractivos en un desfile.
Más
allá de su finalidad, permitirme perder el tiempo con este tipo de juegos es lo
único que puede recomponer un poco mi salud mental y hacer soportable el dolor
físico. Será la edad (lo que es lógico), o será el frio (seguramente),
pero estos días oscuros, cortos y destemplados hacen que mi energía desaparezca. Solo el placer de hacer con las manos, con colores
y brillos, puede recomponerme un poco el alma.
Pasado
el vértigo de la inauguración, con la emoción y la adrenalina que genera, ese
ratito de felicidad auténtica de reunirse con gente querida que en el
vertiginoso trajín diario uno apenas ve, empieza para mí el apacible disfrute
de lo hecho y la libertad de las obras de relacionarse con sus eventuales espectadores
y seguir construyendo sus destinos.
El
panel para la exhibición conjunta y segura de los Arlequines
resultó buena idea. Me encanta como se plantan y las luces, aunque innecesarias por la magnífica iluminación de la sala, le
dan ese toque dramático que va tan bien con ellos. Las dos obras en bastidor, Identidad
y Traición enmascarada flanqueando el panel, completa esa pared veneciana
con su atmósfera propia y personal.
Sobre
una impecable pared blanca y con la iluminación alta de focos movibles para
iluminar como corresponde todo, no hay manera de que la obra no luzca. Las Reinas de la Baraja y mis Chicas
de Calendario se ven realmente bien, con el espacio y el aire necesario
para que cada una pueda expresarse individualmente y contar su historia a sus
eventuales espectadores.
Y
otra forma de arte, el exquisito arte de componer una mesa de delicatessen
para que los invitados acompañen el brindis en la vernissage: María Marcela Vázquez, www.instagram.com/mmvazquez__/?hl=es-la mi amiga del alma y talentosísima ambientadora
y artista floral, que me agasajó con esta deliciosa belleza para que mi noche
inaugural fuera absolutamente perfecta:
Ahora,
hasta el 30 de junio, las obras estarán a su albedrío, comunicándose ellas con
la gente, construyendo lazos e historias nuevas y exclusivas, de las que tal
vez me entere, tal vez no. Pero ellas están
siguiendo su destino.