jueves, 2 de abril de 2026

 







     Sigo, casi sin ganas porque no logro acomodarme a la rigidez que impone el bastidor.  Cuando el soporte es solo papel, puedo doblarlo, acomodándolo a mi cuerpo en la practicidad de mi mesa de trabajo.  El bastidor me obliga a mí a ser quién se adapta a su forma, haciéndome trabajar de pie en posturas que me agobian a los pocos minutos.  Es increíble lo mucho que me fastidia trabajar así, aunque la obra me gusta bastante y por eso continuo, sino ya habría mandado todo a la pila del abandono justificado.



































 


















































lunes, 23 de marzo de 2026

 

     Avances de lunes feriado.  Angelitos. Unos en papel de diario y otros recuperados de los restos de una obra abandonada.


























 

     Una mano musical trazada en hojas pentagramadas con la tarea de una otrora estudiante de música que me legó sus viejas partituras para que yo pueda jugar mis juegos.
















 

.       Pese a la molestia constante del bastidor sigo avanzando, malhumorada pero persistente.










domingo, 22 de marzo de 2026

 






     Me confirmaron la aceptación de mi propuesta para exhibir mi obra dentro de la programación cultural de la Alianza Francesa de Buenos Aires, en el Centro Palermo Fortabat.  Postulé reiteradamente a lo largo de los años, ser finalmente uno de los seleccionados es increíblemente gratificante.  Como llegar a un destino que quedaba lejos.  Del 4 al 30 de junio estaremos ahí.





 

     Si bien tengo más de dos meses para organizarme, entrar en modo psicosis es inevitable.  La sala de exhibición tiene tres paredes disponibles, la cuarta es de paneles plegables de acceso al auditorio, con dos laterales de unos 8 metros y un contrafrente de poco menos de 3 metros.  Buen espacio para cuelga con riel.  Muy lindo lugar.  Tengo la obra postulada lista, obviamente, pero quiero agregar algo despampanante (o sea, en mi lógica, algo absurdo e inesperado).  Así que me puse a trabajar en una obra con máscaras en relieve en un bastidor elevado, para que junto con Identidad arme una isla en una esquina y flaqueen un pie para una o dos esculturas de papel, probablemente Arlequines, que quiebre el tranquilo espíritu del resto de la puesta: mis Chicas de Calendario perfectamente enmarcadas con sus vidrios y las Reinas de la Baraja en sus prolijos acrílicos.  Un enmascarado rincón de juegos. 





 

     Y claro, la teoría se choca con la realidad, porque ya sabemos que detesto trabajar en bastidor.  Me permite lo tridimensional, el sostén para salirme de los márgenes, pero me limita mucho el dibujo y eso me pone de un terrible mal humor.  Pero trabajamos, fastidiosa, pero trabajamos.  Por acá vamos: