Versión final Sultry Sarah Social Club
falso abanico sobre papel y cartón
La totalidad de las imágenes que se reproducen en este blog corresponden a obras de mi autoría.
Dispuesta
a seguir jugando con la idea de los abanicos, agregué un par de elementos a incluir:
unos recortes sobrantes de passepartout 20X30 ms. -que quedaron del
montaje de las Postalitas que llevé a las ferias de Uruguay el
año pasado; y los restos de madera balsa de
donde se troquelaban las piezas del puzle 3D de la Rueda de la Fortuna
(adoro armar ese tipo de rompecabezas tridimensionales y, obviamente, no
puedo tirar los restos que quedan tras terminarlos).
Hago un primer intento, y ya lo limitado del
espacio (el fragmento de passepartout condiciona el tamaño) hace que más
que un abanico termine haciendo una pantalla.
El fragmento calado de madera se presta a los bordes y aunque podría haber
plegado algo para forzar la idea, al final preferí trabajar en un retrato limpio
y subir con dibujos que vuelvan irregular la parte superior.
Los
dibujos lo trazo sobre papel común, por lo que su resistencia en inexistente. Recorté unas servilletas de papel reciclado
de una casa de comidas, los enrollo y agrego unos círculos por detrás y delante en las partes que tienden
a doblarse, buscando dar más peso y estabilidad. No sé si va a aguantar, pero en teoría me
sonaba bien.
De vuelta
-transitoriamente- en casa terminé Café de Étoiles. Reparé toda la puntilla que rompí al maniobrarla
con torpeza y agregué un cordón rojo desde el Corazón Clausurado hasta
la vincha, enredado en los eslabones de la cadena. Me gusta como está y decidí no tocarla
más. Mi pulso está algo inestable así
que meritué riesgos y la liberé de mí.
Mi primera, lógica, reacción fue ¿será verdad?,
pero hago un seguimiento, verifico datos, y parece que sí. Mi segunda reacción fue ¡mirá vos!, no
sé si una persona real o un algoritmo le prestó atención a mi perfil de
Instagram, pero no hay manera de que no me sienta halagada. ¿Probar materiales de artística y subirlo a
redes? De hecho, ya lo hago. El foil que usé en Café de Étoiles
lo compré en Temu, y unos papelitos texturados que son parte de De
Locos y de Okulta también.
Suena divertido, más en mi realidad actual. Realizar
obras pequeñas, probando materiales y experimentando con ellos, puede ser una
forma bastante grata de afrontar los próximos meses. Veremos.
Así te
dejo antes de partir a esta primera (espero que momentánea, mi cerebro de
lagarto es muy tenaz en citar listados de riesgos) desaparición forzosa.
Pude
construir la cadena de eslabones en papel para enlazar y cruzar sobre la obra
de un modo bastante razonable, aun fresca por el exceso de pintura para darle estabilidad,
habrá que ver cuanto aguanta en el ajetreo de los traslados.
Arruiné
entretanto la puntilla de papel de seda del borde del abanico, por lo que lo primero
que haré al regreso (nótese que no dije “si”, el lagarto parece haber entrado
en breve adormilamiento) será reconstruir la puntilla con un segundo papel,
duplicarla, en fragmentos de corte más pequeños para poder maniobrarla con más
facilidad y disponerla de modo que soporte lacas más endurecedoras y pesadas.
Me gusta
lo hecho hasta acá, mucho, ansío volver y
terminarla. De momento, hasta
luego y lo que deba ser será.
(4:45 a.m. Buenos Aires)
Enfrentar
hoy el cordial saludo de fórmula de “feliz cumpleaños” resulta
tan sádico, que, me pregunto ¿existe un modo práctico de anular este cumpleaños
y -si llega y llego- celebrarlo en el 2027? Pero quién desconoce mi horrible realidad y actúa
con honesto afecto en el saludo, ¿cómo replicar amargamente que no tengo nada
que festejar? Lo cual sería, también, mentira,
porque sí hay algo: aún estoy viva y mientras escribo esto estoy dibujando (a
las 4 de la madrugada, cuando ya los fármacos no me hacen dormir y sólo resta
llorar, me levanto y me vengo con mi lámpara a un único rinconcito iluminado de
esta enorme y silenciosa la casa). Y
no está nada mal esta paz creativa de evasión de la realidad real. Tal vez
debería colgar rápido, ya mismo, en mis redes y en WhatsApp un cartelito con el
texto: “cumpleaños suspendido hasta nuevo aviso” y evitar algunos
disgustos. Puede que lo haga, es muy
temprano. Hay chance.
(17 hs. Buenos Aires)
Logré armar un sostén (más o menos sólido, ciertamente más menos que
más) atando la obra a un caballete de mesa que también até a una mesita de
trabajo, porque menos de la mitad de la base del bastidor puede apoyarse sin
destrozar la puntilla endeble de papel de seda y los bordes del abanico. Todo un absurdo y una incomodidad perversa
para trabajar. Pero me conformo con que
ya puedo tener la obra del derecho en vertical y visualizarla completa como debe
ser.
Puse
un poco de foil dorado detrás del retrato, que en foto no luce pero que al
moverse uno alrededor de la obra en persona da un reflejo atractivo que aporta profundidad.
El corazón
clausurado que tracé durante la madrugada lo coloqué en la parte alta en
diagonal con el abanico, en un intento de equilibrar. De la llave voy a sacar una cadena de eslabones
en papel para enlazar y cruzar sobre la obra, saliéndome de los bordes también por
arriba. En teoría. Obviamente, hacer una cadena en papel es también
poner en el otro extremo material endeble que va a continuar haciendo esta obra
totalmente inmanejable. Pero son estos
disparates los que hacen divertido el proceso creativo, y ese placer permite
soportar todo lo demás.