Ayer
cerró la muestra en la Alianza Francesa – Centro Palermo Fortabat, y hoy
desmonté y volvimos a casa, menos el Arlequín
Jules y Cavalcade des Estudiants que se fueron con sus
nuevos dueños a trazar su destino individual lejos de mí. ¡¡¡Todo lo mejor para su nueva vida!!!
Hacía
mucho tiempo que no exponía en forma individual en Buenos Aires, y recuperar
el vértigo y la emoción de hacer cosas en territorio propio ha sido grato,
genera las ganas de seguir haciendo por estos lados, donde la cercanía y el trabajar
con gente conocida permite planificar de modo más audaz y arriesgarse a intentar
puestas más desafiantes. Mostrar internacionalmente
es genial, pero la logística hace que uno se vuelva prudente. Exponer en Buenos Aires es una invitación
a dejarse llevar por la imaginación. Ya
veremos.









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