Avances de lunes:
Vuelvo
a retirarme un rato. Dejo una obra en
espera, casi por cábala a estas alturas.
Me comprometo con ella a regresar y continuar la labor.
La totalidad de las imágenes que se reproducen en este blog corresponden a obras de mi autoría.
Definitivamente,
sin entusiasmo la obra se malogra con facilidad y no hay otro camino que abandonarla. El retrato me resulta insípido, rígido, sin
el menor encanto. Podría seguir trabajando
sobre él, pero dudo que lo mejore. No me
mira, no me dice nada. Su lugar es la
pila de inconclusas que se amontonan en mi tablero.
En contra
de mis propias reglas (no subir imágenes de obras de baja de calidad), tengo
que incluir este trabajo malogrado en un reel de Instagram y en Tik Tok porque
me comprometí a hacerlo. Usé los papelitos
de Temu en parte de la composición y había quedado en documentar ese uso.
De
regreso trato de retomar el trabajo, pero estoy demasiado dispersa. Apelo al oficio y voy desarrollando rutinas. Si el plan era experimentar con falsos abanicos,
sigamos con eso: uso una bolsita verde de Lucciano´s que quedó sobre
la mesa para incorporar plegados a la lámina. Es absurdo, porque la lámina no
tiene sostén y la única forma de cuelga es enmarcando y no se puede hacer con
ese relieve de la bolsa… Pero en este momento
la lógica me da igual y sólo estoy haciendo por hacer y para despabilarme.
Llegan mis papelitos de Temu, y decido incorporarlos a modo
de patchwork, como esas viejas colchas tejidas al crochet. Uno los cuadraditos de colores y dibujo sobre
ellos.