lunes, 15 de julio de 2019










     Los artistas independientes y auto-gestionados hacemos malabares con nuestro multi-target cotidiano: ocuparnos de nuestra obra (cuando podemos), estar atentos de la logística de si tal obra llegó a destino, si esta otra ya emprende la vuelta, cuando es la fecha de cuelga en un evento local, cuando se nos vence el plazo de ir a retirar aquella otra…  Además hay que seguir el desarrollo de cada exhibición para documentarlo e incluirlo en nuestra bitácora, investigar constantemente sobre convocatorias, concursos y oportunidades diversas de  difusión, analizar posibilidades, armar estrategias, tirar una moneda a cara o cruz para ver donde postulamos. Enmarcar, embalar, mover con seguridad, reponer vidrios toros.  Estar atenta para mantener actualizada nuestra presencia en línea.  Responder en tiempo razonable cualquier consulta o muestra de interés  en la obra. Y, además, y no menos importante,  trabajar en algo que nos genere el dinero necesario para poder sostener todo lo demás.  Lindo y tranquilo.  Así es la vida.

      En estos días me reservé el tiempo de armar dos postulaciones, una local y otra en el exterior.  Como la experiencia me dice que siempre se consigue menos de un tercio de lo que se  concursa, la estadística apunta que estas dos no tienen demasiada chance.  Pero lo hacemos igual.  Vida de artista independiente.













































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