Reconozco
que a veces me distraigo con propuestas o convocatorias que son poco prácticas
o materialmente imposible, pero que revisten un carácter tan lúdico que no me
puedo resistir. El arte sigue siendo
para mi un juego (creativo), al que siempre quiero jugar.
Fue así:
el viernes a la mañana debía encontrarme con alguien en un bar, pero esa
persona venia demorada por el tráfico, por lo que me entretuve revisando
mensajes. Me habían compartido una convocatoria
publicada en Instagram, donde la propuesta era intervenir zapatos de Agatha
Ruiz de la Prada. Se seleccionarían unos
pocos bocetos para la intervención material
que se exhibirá en un evento de moda y subasta benéfica en Cancún en el
próximo abril. Obviamente no daban los
tiempos, si bien llego a la presentación de bocetos en la (improbable)
eventualidad de ser seleccionada no podría ir a retirar el zapato ni hay
márgenes para envío y devolución por correo postal.
Lo lógico
era descartar sin más la convocatoria, pero la idea era divertida y me encanta el
poderío de color de Agatha Ruiz de la Prada. Así que el mismo viernes, desde el bar, contacté
a los organizadores y si bien quedó en claro que no era posible la instancia de
intervención material por la distancia -ellos en América del Norte y
yo en América del Sur, bien al sur- se iban a exhibir también
los mejores bocetos presentados en el evento, presuntamente con la presencia
personal de la diseñadora. Así que, ¿por
qué no jugar un rato? Me enviaron el
tipo de zapato a intervenir y he estado
divirtiéndome un buen rato este fin de semana. (Si, tengo otras cosas que
hacer, proyectos en curso y obras que requieren mi atención, pero distraerme en
una cosa u otra es mi manera de vivir).
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