Me
confirmaron la aceptación de mi propuesta para exhibir mi obra dentro de la
programación cultural de la Alianza Francesa de Buenos Aires, en el Centro
Palermo Fortabat. Postulé reiteradamente
a lo largo de los años, ser finalmente uno de los seleccionados es increíblemente
gratificante. Como llegar a un destino
que quedaba lejos. Del 4 al 30 de junio estaremos
ahí.
Si
bien tengo más de dos meses para organizarme, entrar en modo psicosis es inevitable. La sala de exhibición tiene tres paredes
disponibles, la cuarta es de paneles plegables de acceso al auditorio, con dos
laterales de unos 8 metros y un contrafrente de poco menos de 3 metros. Buen espacio para cuelga con riel. Muy lindo lugar. Tengo la obra postulada lista, obviamente, pero
quiero agregar algo despampanante (o sea, en mi lógica, algo absurdo e inesperado). Así que me puse a trabajar en una obra con máscaras
en relieve en un bastidor elevado, para que junto con Identidad arme
una isla en una esquina y flaqueen un pie para una o dos esculturas de papel,
probablemente Arlequines, que quiebre el tranquilo espíritu del resto
de la puesta: mis Chicas de Calendario perfectamente enmarcadas con
sus vidrios y las Reinas de la Baraja en sus prolijos acrílicos. Un enmascarado rincón de juegos.
Y
claro, la teoría se choca con la realidad, porque ya sabemos que detesto
trabajar en bastidor. Me permite lo
tridimensional, el sostén para salirme de los márgenes, pero me limita mucho el
dibujo y eso me pone de un terrible mal humor.
Pero trabajamos, fastidiosa, pero trabajamos. Por acá vamos:














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