La totalidad de las imágenes que se reproducen en este blog corresponden a obras de mi autoría.
sábado, 12 de agosto de 2023
viernes, 11 de agosto de 2023
lunes, 7 de agosto de 2023
Muchas veces referí que escribir este blog es como encapsular un mensaje en una botella y arrojarlo al mar, con el destino utópico de llegar a alguien indefinido e iniciar una conversación.
Y a veces
pasa.
Hace unos
días me contactó una persona que al ver mis obras intervenidas con fuego y
reconstruidas con excesivas mixturas las vínculó con la tradición japonesa del
kintsugi, y tuvo la gentileza de contarme al respecto.
Ignoraba
por completo esa técnica (mi educación ha sido absolutamente occidental),
de reparar la porcelana o la cerámica rota reconstruyéndola uniendo las piezas
con oro, de modo que la unión sea visible y valiosa. Me explicó que es parte de la filosofía japonesa
que plantea que las roturas y sus reparaciones forman parte de la historia de cada
objeto, que en lugar de tratar de ocultarse deben ser exhibidas con orgullo. La memoria visual del daño es un modo de
contar la historia, de evidenciar la evolución y el triunfo sobre la
adversidad. La perseverancia del objeto
que, en el derrotero de la vida ante las contingencias del tiempo, se vuelve
más bello y más valioso.
Me pareció
una idea hermosa, y que me lo contara
vinculado a mi trabajo me hizo pensar si en alguna vida pasada no me dediqué al
kintsugi, a reparar lo roto con exceso de dorados. Y hoy, en esta vida y liada en esa memoria
perdida, ando por ahí quemando y rompiendo papeles para generarme la excusa de
reconstruirlos. Mi búsqueda de El
Dorado americano se mezcla con el kintsugi milenario para
evidenciar -una vez más- que todas las
tradiciones se funden, se entrecruzan, y concluyen en una misma y permanente búsqueda: la de la belleza (belleza
dorada, por cierto).
miércoles, 2 de agosto de 2023
martes, 1 de agosto de 2023
Pese a mis
dudas iniciales tengo que reconocer que, actualmente., Instagram es la
plataforma ideal para difundir y mantener un dossier actualizado, dinámico y
atractivo para remitir a otros artistas, a galeristas y a eventuales coleccionistas. Mantener el perfil al día con obras y eventos
es la mejor tarjeta de presentación, es fácil de usar y aun más fácil de
compartir, una derivación directa a un pantallazo rápido y visual de nuestra
identidad.
Si, hay que
estar en constante aprendizaje para poder sumar las herramientas digitales que
habiliten nuevas vías de difusión de la obra.
Pero siempre se trató de lo mismo:
los artistas buscamos constantemente lugares donde colgar nuestra obra
para que ese otro, desconocido e indefinido, ese espectador ideal, pueda acceder
a ella y verla. El arte es un dialogo de
a dos, entre la obra y esa persona anónima a la que está destinada, y los
artistas sólo hacemos la logística para acercarla
al lugar donde se vuelva accesible para esa charla cordial.
jueves, 27 de julio de 2023
Acabo de despachar mis pequeñas cuatro obritas borgeanas hacia Chile, para su primera escala en su viaje rumbo a la Bienal de Venecia el año próximo Arrancamos con mucho margen de tiempo, de manera que cualquier imprevisto pueda ser subsanado sobre la marcha. Volví a confiar en el Correo oficial, más que nada porque me empecino en fingir que este país todavía funciona y alucinar normalidad. Veremos si llegan, cuándo y en qué estado. Tengo tiempo para enviar una segunda versión si esta se malogra. Vamos con el Plan A mientras dejamos en gateras al Plan B.
Buen viaje.
































