lunes, 7 de agosto de 2023

 









          Muchas veces referí que escribir este blog es como encapsular un mensaje en una botella y arrojarlo al mar, con el destino utópico de llegar a alguien indefinido e iniciar una conversación.

     Y a veces pasa. 

     Hace unos días me contactó una persona que al ver mis obras intervenidas con fuego y reconstruidas con excesivas mixturas las vínculó con la tradición japonesa del kintsugi, y tuvo la gentileza de contarme al respecto.








     Ignoraba por completo esa técnica (mi educación ha sido absolutamente occidental), de reparar la porcelana o la cerámica rota reconstruyéndola uniendo las piezas con oro, de modo que la unión sea visible y valiosa.  Me explicó que es parte de la filosofía japonesa que plantea que las roturas y sus reparaciones forman parte de la historia de cada objeto, que en lugar de tratar de ocultarse deben ser exhibidas con orgullo.  La memoria visual del daño es un modo de contar la historia, de evidenciar la evolución y el triunfo sobre la adversidad.  La perseverancia del objeto que, en el derrotero de la vida ante las contingencias del tiempo, se vuelve más bello y más valioso.








     Me pareció una idea hermosa,  y que me lo contara vinculado a mi trabajo me hizo pensar si en alguna vida pasada no me dediqué al kintsugi, a reparar lo roto con exceso de dorados.  Y hoy, en esta vida y liada en esa memoria perdida, ando por ahí quemando y rompiendo papeles para generarme la excusa de reconstruirlos.  Mi búsqueda de El Dorado americano se mezcla con el kintsugi milenario para evidenciar -una vez más-  que todas las tradiciones se funden, se entrecruzan, y concluyen en una misma y  permanente búsqueda: la de la belleza (belleza dorada, por cierto).





















martes, 1 de agosto de 2023

 











     Pese a mis dudas iniciales tengo que reconocer que, actualmente., Instagram es la plataforma ideal para difundir y mantener un dossier actualizado, dinámico y atractivo para remitir a otros artistas, a galeristas y a eventuales coleccionistas.  Mantener el perfil al día con obras y eventos es la mejor tarjeta de presentación, es fácil de usar y aun más fácil de compartir, una derivación directa a un pantallazo rápido y visual de nuestra identidad.











     Si, hay que estar en constante aprendizaje para poder sumar las herramientas digitales que habiliten nuevas vías de difusión de la obra.  Pero siempre se trató de lo mismo:  los artistas buscamos constantemente lugares donde colgar nuestra obra para que ese otro, desconocido e indefinido, ese espectador ideal, pueda acceder a ella y verla.  El arte es un dialogo de a dos, entre la obra y esa persona anónima a la que está destinada, y los artistas sólo hacemos la logística para  acercarla al lugar donde se vuelva accesible para esa charla cordial. 


















jueves, 27 de julio de 2023

 







 

     Acabo de despachar mis pequeñas cuatro obritas borgeanas hacia Chile, para su primera escala en su viaje rumbo a la Bienal de Venecia el año próximo  Arrancamos con mucho margen de tiempo, de manera que cualquier imprevisto pueda ser subsanado sobre la marcha.  Volví a confiar en el Correo oficial, más que nada porque me empecino en fingir que este país todavía funciona y alucinar normalidad.  Veremos si llegan, cuándo y en qué estado.  Tengo tiempo para enviar una segunda versión si esta se malogra.  Vamos con el Plan A mientras dejamos en gateras al Plan B.  

     Buen viaje.