Inicio el año dándome permiso de dibujar porque
sí. Sin motivo ni destino. Pero siempre hay un hilo que hilvana desde el
inconsciente. Evidentemente me he puesto
a reconstruir mi imaginario infantil, por lo que supongo que estoy elaborando
el inicio de mi biografía. Fui una niña solitaria por mandato familiar, que se crio
prácticamente encerrada con la única compañía de un televisor en blanco y negro. En esos tiempos no había muchos canales
(cuatro) y la oferta ciertamente no era actualizada. El tiempo real era para mi entonces con un delay
de una década o más. Todo era imagen sin
correlato actual, puede que por eso lo meramente visual marcara mis elecciones
de por vida.
Durante mis
primeros años cada almuerzo fue con Los Tres Chiflados. La lógica diría que me iba a convertir en un asesino
serial a la vista de la diaria sesión de malos tratos y violencia
gratuita. Pero lo cierto es que me daban
mucha ternura, y es inevitable que hoy cuando pienso en milanesas con papas
fritas (que ya no como) piense automáticamente en Moe, Larry y Curly.
Y después
(o antes, solían cambiar el orden porque los episodios no eran muchos y esto se
repetía en un loop infinito) estaba Mister Ed, caballo con voz
no hay dos, no hay dos, sólo Mister Ed tiene bella voz…
Adiciono
una de esas manos que me gustan tanto, con un tallo con tres ojos, porque se trata
de mirar mucho.
Y el
cartel de Kaos ante el que solía sentarse y despotricar mi adorado
Siegfried, el personaje que más amaba de esa antología maravillosa
que es Get Smart.
Entusiasmada
en este juego estrictamente personal adhiero tres hojas a la que usé al inicio,
para darme espacio en mi despliegue de recuerdos.
Otra mano con
una luna y estrellas, porque me gusta cierta simetría en las cosas.
Y trato de
reconstruir a esa pareja que me convenció desde muy temprano respecto de la absoluta igualdad entre los géneros,
porque nadie trató nunca a Emma Peel de frágil damita vulnerable.
Agrego detalles, porque me gustan y equilibran
la composición: el Ed en herraduras (un diseño sencillamente perfecto) y un poco
del bastón que define al caballero.
Sigo con mis favoritos de mis primeros 7/8 años: el Zorro…
Y el Batman
de Adam West (el mejor de todos, siempre), aunque tenga que trabajar mucho más ese dibujo, en especial a Robin que no logro el parecido. Pero estoy jugando y la dificultad es lo que lo
vuelve divertido el juego.