miércoles, 14 de enero de 2026

 

     Sigo.  Es un juego donde los recuerdos determinan imágenes y como en un puzzle voy acomodándolas de modo placentero.

     Otro ícono estético femenino de mi infancia: Morticia Addams.  A lo largo de los años incluí a  Carolyn Jones en mucha  de mis obras, siempre me ha resultado magnética y poderosa su mirada, pero cuando niña ese rostro sereno y su constante calma eran para mí la definición de belleza absoluta. Aunque, claro, yo me identificaba con el Tío Cosa (pequeño, indefinido, incomprensible).










 

     Otra constante diaria de mis almuerzos: El Correcaminos (beep-beep), pero mi alter ego era obviamente el Coyote siempre perdedor, acorde a esa convicción que me inculcaron desde el inicio que cualquier cosa que yo intentara iba a fracasar.  Marca Acme. 





 

      Y acá corresponde que señale la pronta desviación que hubo en mi vida, entre los ocho o nueve años, cuando de las revistas de comics pasé a los libros.  Y desde ahí la literatura copó mi imaginario.  Mis héroes empezaron a ser los que emergían del papel y ya no los de la pantalla.  Convivieron, obviamente, pero terminarían ganando los literarios.












 

     Texto para Mickey, con la grafía de las revistas de mi infancia.  Y un gatito.




    



 


     El logo de lo que por estos lados se conoció como El Agente de C.I.P.O.L.que desproporcionada dibujé la cabeza del agente!  Habrá que solucionarlo).












 

     Y Popeye el marino soy poniendo un poco de orden en el inicio de la composición.



















No hay comentarios:

Publicar un comentario