Represento con
Mafalda el coro de voces interiores que me gritan que deje de seguir
amontonando imágenes, y cierro presuntamente la etapa de composición con el
sello identificatorio de mi fecha de origen como inicio de este resumen
personal de mi primera infancia.
Pero no
puedo desprenderme del vicio de eliminar el exceso de papel y mirar por los huecos. No me animo a usar el fuego para horadar el
papel, porque la hoja es muy grande y me dificulta maniobrarla, y el bajo gramaje
hace que la llama se mueva más rápido que mis reflejos. Además, usé tintas de distinto tipo en los
dibujos, por lo que hay riesgo que el agua corra y manche el trazado. Demasiado riesgo. Así que opto por una tijerita
y la intensión de recortar y quitar papel aquí y allá.
Adhiero el
diseño con sus perforaciones sobre un papel batik azul y finalmente tengo lista
la composición para poder trabajar en ella. Ahora sí me siento cómoda para definir y
unificar el entramado del recuerdo. Empieza el trabajo realmente divertido.














No hay comentarios:
Publicar un comentario