martes, 6 de enero de 2026

 

     Inicio el año dándome permiso de dibujar porque sí.  Sin motivo ni destino.  Pero siempre hay un hilo que hilvana desde el inconsciente.  Evidentemente me he puesto a reconstruir mi imaginario infantil, por lo que supongo que estoy elaborando el inicio de mi biografía. Fui una niña solitaria por mandato familiar, que se crio prácticamente encerrada con la única compañía de un televisor en blanco y negro.  En esos tiempos no había muchos canales (cuatro) y la oferta ciertamente no era actualizada.  El tiempo real era para mi entonces con un delay de una década o más.  Todo era imagen sin correlato actual, puede que por eso lo meramente visual marcara mis elecciones de por vida.

     Durante mis primeros años cada almuerzo fue con Los Tres Chiflados.  La lógica diría que me iba a convertir en un asesino serial a la vista de la diaria sesión de malos tratos y violencia gratuita.  Pero lo cierto es que me daban mucha ternura, y es inevitable que hoy cuando pienso en milanesas con papas fritas (que ya no como) piense automáticamente en Moe, Larry y Curly.







     Y después (o antes, solían cambiar el orden porque los episodios no eran muchos y esto se repetía en un loop infinito) estaba Mister Ed, caballo con voz no hay dos, no hay dos, sólo Mister Ed tiene bella voz…










 

     Adiciono una de esas manos que me gustan tanto, con un tallo con tres ojos, porque se trata de mirar mucho.





 

      Y el cartel de Kaos ante el que solía sentarse y despotricar mi adorado Siegfried, el personaje que más amaba de esa antología maravillosa que es Get Smart.





 

     Entusiasmada en este juego estrictamente personal adhiero tres hojas a la que usé al inicio, para darme espacio en mi despliegue de recuerdos. 












     Otra mano con una luna y estrellas, porque me gusta cierta simetría en las cosas.






     Y trato de reconstruir a esa pareja que me convenció desde muy temprano respecto de la absoluta igualdad entre los géneros, porque nadie trató nunca a Emma Peel de frágil damita vulnerable.











     Agrego detalles, porque me gustan y equilibran la composición: el Ed en herraduras (un diseño sencillamente perfecto) y un poco del bastón que define al caballero.












       Sigo con mis favoritos de mis primeros 7/8 años: el Zorro











 

     Y el Batman de Adam West (el mejor de todos, siempre), aunque tenga que trabajar mucho más ese dibujo, en especial a Robin que no logro el parecido.  Pero estoy jugando y la dificultad es lo que lo vuelve divertido el juego.

















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