Así te
dejo antes de partir a esta primera (espero que momentánea, mi cerebro de
lagarto es muy tenaz en citar listados de riesgos) desaparición forzosa.
Pude
construir la cadena de eslabones en papel para enlazar y cruzar sobre la obra
de un modo bastante razonable, aun fresca por el exceso de pintura para darle estabilidad,
habrá que ver cuanto aguanta en el ajetreo de los traslados.
Arruiné
entretanto la puntilla de papel de seda del borde del abanico, por lo que lo primero
que haré al regreso (nótese que no dije “si”, el lagarto parece haber entrado
en breve adormilamiento) será reconstruir la puntilla con un segundo papel,
duplicarla, en fragmentos de corte más pequeños para poder maniobrarla con más
facilidad y disponerla de modo que soporte lacas más endurecedoras y pesadas.
Me gusta
lo hecho hasta acá, mucho, ansío volver y
terminarla. De momento, hasta
luego y lo que deba ser será.






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