lunes, 28 de septiembre de 2026

 


    Vuelvo a retirarme momentáneamente a mi segunda desaparición forzosa, aunque voluntaria.  Suena contradictorio, pero es  así: el destino me fuerza pero yo acepto  las reglas que me imponen para ver una salida a esta pesadilla.   

 

     Inicio un trabajo para que quede pendiente, a la espera.  Algo que planificar en mi cabeza los próximos cinco días de inactividad, y al que regresar con entusiasmo  cuando toque volver a casa. 
































      Trazo un angelito en un papel membretado de un hotel que visité hace casi veinticinco  años, en Berna, y que guardé por esa afición a conservar papelerío de todo tipo porque “en algo lo voy a usar”.  El papel ha resistido el paso del tiempo maravillosamente.

































         En unos días regreso y  continúo.  




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