martes, 20 de agosto de 2019








      Van Gogh era "un audaz comerciante" y Miguel Ángel tenía "miedo" a fracasar pintando la Capilla Sixtina. Estas son algunas de las afirmaciones que el escritor y director de Arte de la BBC Will Gompertz vierte en su libro "Piensa como un artista".

     (…) En un momento en el que los ordenadores y la robótica se han adueñado de nuestros roles, a los que dedicamos mucho tiempo, "podemos utilizar esa capacidad que ningún otro animal tiene que es la imaginación. Hay una reivindicación de lo artesano, de fomentar la creatividad".

     Esta afirmación, realizada durante una entrevista con Efe, lleva al autor a asegurar que "todos somos artistas", quizá no podamos pintar como Picasso ni bailar como Nuréyev, "pero todos tenemos la capacidad de salirnos del aquí y del ahora y ponernos a imaginar".

     El "truco" es encontrar "aquello que nos apasiona, que nos hace ser curiosos. Ahí podemos empezar a gestionar nuestra capacidad individual porque si tú ves el mundo de un modo especifico y puedes expresar, a través del medio elegido, esa forma única en que lo ves, eso es lo que va a liderar tu creatividad".

     A modo casi de un manual de auto ayuda, "Piensa como un artista" va desgranando al lector una serie de claves que debe seguir para convencerse de su capacidad artística.

     "Hemos puesto a los artistas en un pedestal y los tratamos como semidioses, eso es una tontería; son seres humanos normales que han encontrado la forma de expresarse de una manera única que les pertenece y nos conmueve pero todos podríamos hacerlo".

     Al igual que Duchamp, "nosotros podíamos habernos cuestionado si el arte tenía que ser bello o si tenía que ser único, o como Cezanne que aseguró que cuando pintaba no lo hacía con un ojo sino con dos y eso llevó al cubismo. Todos tenemos la capacidad de tener ideas que pueden significar una gran contribución a la sociedad".

     Una de las primeras claves es "ser emprendedor" y eso incluye atender a la tan poco romántica faceta económica de la actividad, ya que la motivación intelectual y emocional no es el lucro, pero este es un elemento esencial.

     "Rubens fue un buen artista y un brillante hombre de negocios" y Van Gogh "ejemplo de artista bohemio idealizado, fue en realidad un empresario audaz y gran comerciante".

     Otro de los clichés que a lo largo de las páginas desmitifica Gompertz, "ya que la realidad es más matizada y compleja", es el que presenta a Miguel Ángel como un arrogante escultor y cuando le encargaron pintar la Capilla Sixtina "estaba totalmente aterrorizado de fracasar ante el Papa ya que no se consideraba pintor".

     Estas historias ayudarán al lector a darse cuenta que no hay nada extraordinario en el carácter de los artistas "son como nosotros, lo que pasa es que han desarrollado una capacidad y han encontrado su voz. Todos nosotros podemos hacerlo".

     El este camino para llegar a ser un artista hay que tener también presente que el fracaso no existe, aunque si la sensación de fracaso "que forma parte ineludible del proceso creativo. El fracaso es algo subjetivo, hay que caerse, cometer errores, y a través de ellos encontrar el camino".

     La visión moderna y occidental señala "que las personas o son fracasadas o son exitosas, yo no creo en ello. Los grandes artistas son extraordinariamente perseverantes. Pensamos que ellos nacen con un don, pero todos hemos nacido con un don. Ellos han perseverado y desarrollado su don".

     Su larga experiencia en el mundo del arte, como autor, crítico y director de comunicación en la Tate Gallery, le llevan a creer que "hay un poco de fraude en todos nosotros y eso nos frena a la hora de desarrollar nuestra creatividad porque pensamos que nos tienen que dar permiso, que no somos tan buenos como otros".
     En realidad, asegura, "todos los artistas con los que yo he hablado se sienten también un poco fraude. No entienden muy bien porque la gente les toma tan en serio y piensan que alguien les va a destapar el engaño".

     "Los artistas roban". Este es el título de otro de los apartados en el que su autor afirma que no existen ideas originales. Las combinaciones inusuales, mezcla de lo viejo y lo nuevo, estimulan la aparición de ideas originales.

     Todas las grandes ideas "son un acto de robo. No hay una nueva gran idea", considera Gompertz que finaliza el libro con la afirmación de que "todas las escuelas deberían ser escuelas de arte".

Por Mila Trenas















     El artículo me encantó y ahora estoy tratando de conseguir el libro acá, en BAires.  Teniendo en cuenta que el autor es –entre otras cosas- crítico de arte no tengo más remedio que reconocer que algunos sí saben de lo que hablan.

      Empeñarse en ser artista implica convertirse en un auténtico emprendedor, requiere generar por uno mismo oportunidades y medios mientras que en paralelo se trabaja en una obra con coherencia y honestidad (multi-target absoluto).  Y que el fracaso es una constante que lejos de desalentar nos define y diferencia está en el ADN de cualquiera que dedique su vida al arte. 

     Y en cuanto a creernos un fraude, ¡lo somos!, absolutamente tramposos y plagiadores seriales en la convicción de lograr alguna vez que nuestras “versiones” alcancen una mínima cuota de originalidad.  Tengo que conseguir el libro ya.

















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