sábado, 17 de septiembre de 2022

 






    Con ciertos desajustes de tiempo en el plan original -como suele suceder siempre, te organices como te organices- vamos avanzando más o menos acorde lo establecido.  Medio septiembre y tengo “casi” todos los soportes acrílicos para la exhibición en Chile. Al dividir a los proveedores para optar por los mejores precios para cada medida de display terminé con uno que cumplió la fecha de entrega y el otro no.  Se supone que entre lunes o martes próximo tendré los soportes grandes para las Postales Victorianas.  Se supone.

     Pero ayer ya traje a casa los 16 soportes para mis Chicas Cuadraditas.  Y realmente me gusta mucho como quedan, con la chance de montaje “amontonado” que quiero, y una cuelga rápida y liviana.  Despojado y divertido.  Se diría que es contrario a mi tendencia al exceso, con mis marcos coloridos de anchos passepartouts contrastantes y vidrios brillantes, pero mis Chicas tienen en su escueta superficie todo el exceso necesario para sentirme bien representada.








   Sobre el piso, en una prueba de visualización conjunta, me gustan realmente mucho. En un solo panel las dieciséis, o en dos bloques de ocho, es una decisión que voy a tomar cuando tenga a las Postales Victorianas ya montadas en sus soportes y determine de una vez si mis Postalitas van también y si las incorporo al stand o no.  Hasta hoy, me conformo con tildar en mi lista de tareas a mis Chicas y sus acrílicos con un OK.























   En mi plan mental está establecido que en el reverso de cada obra irá su correspondiente certificado de autenticidad, también cuadradito.  Puesta a diseñarlos entendí que era IMPRESCINDIBLE que la imagen en cada certificado fuera redonda.  En mi lógica así funcionan las cosas: tanta cuadratura necesita la redondez del círculo para confirmarse mutuamente.  Sin grandes sofisticaciones (¡no me alcanza el tiempo!) tengo unos certificaditos trazados, a los que una vez impresos voy a firmar en original y, si logro los implementos necesarios, agregarle un lacre personal, bonito y exclusivo.  ¿Es necesaria tanta parafernalia?  Absolutamente.





























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