La totalidad de las imágenes que se reproducen en este blog corresponden a obras de mi autoría.
martes, 17 de agosto de 2021
sábado, 14 de agosto de 2021
¿No es demasiado ya? La peste, la miseria que acecha, y estar a
merced de estos miserables. Es tal el
nivel de mi indignación que me tiembla todo el cuerpo. Si bien nunca he esperado nada bueno de la
política y menos de sus representantes locales, hay límites de que no deberían
traspasarse. Como si la inoperancia y la craza ignorancia no fueran excesos
suficientes, el cinismo y la hipocresía son elevados a virtud bajo la
pretensión de que nosotros, el ciudadano de a pie, no tenemos que hacer tanto
escándalo por sus privilegios. No sólo ejercen
como casta superior, sino que proclaman
su derecho a serlo. Tantas muertes, tanto dolor, tanta desesperación, y ellos
de fiesta. Si era cualquiera de
nosotros, delito, sanción y escarnio público.
Ellos, sólo se trató de un “error”. Pero creo en el karma, no les va a
ser gratis.
Entretanto, uno intenta trabajar pero es
dudoso que la debida concentración sincronice con la acción creativa. Termino cosas que me quedaron a medio hacer,
sin convicción pero con la necesidad de olvidarme por un rato que vivo en este país
y bajo este imperdonable régimen.
Versión final de Map of the Wod, mixtura sobre papel intervenido con fuego, 35X50 cms.
viernes, 6 de agosto de 2021
martes, 3 de agosto de 2021
No hay mucho que se pueda hacer acá más
que ser quién somos. No puedo buscar la conveniencia
mercenaria de la militancia política, que podrá generar ingresos económicos pero convierte a la obra
en panfleto y eso es imperdonable.
Tampoco puedo subirme a la ola de la “lucha por la igualdad de género”
porque, lamentablemente, adherí al feminismo desde las generaciones que me precedieron
y todo lo que proclaman ahora me parece tan antiguo. Yo ejerzo convencida la igualdad y jamás me he sentido limitada por
el mero hecho de ser mujer (ni lo he sentido ni he permitido que me lo
hicieran sentir, mis batallas las libro en persona, no necesito que las pelee
un “colectivo”, ni que me den un subsidio, ni un cupo, y mucho menos un “ministerio
de la mujer”). Así que,
lamentablemente, tampoco puedo aprovecharme de la moda feminazi porque ni lo
creo, ni me sale, ni mi obra lo permitiría.
No queda más que seguir haciendo lo
nuestro, sin pretensiones y sin ayudas externas, sin chances de conseguir
espacios de exhibición en el contexto público, sin las simpatías de los medios
académicos cooptados por la política partidaria, y en abierto choque con las galerías
locales que adhieren a la masividad correcta (y estúpida) de hablar todo
con “e” (de estupidez). Seguimos
en lo nuestro y bregando por abrirnos paso en el afuera gracias a la web, que
más nos queda.
Un retrato, fuego, una inexplicable lámina
de un verde espantoso (que ignoro por qué compré), sirenas danzarinas y
tipografía de principio del siglo XX. Lo
necesario para olvidarnos de todo lo demás. En proceso.

















































