martes, 6 de mayo de 2014

 
 

     Mañana se cumplirán, si no calculo mal, dos años desde el día que inicié este blog.  Y no puedo menos que reconocer que la primera sorprendida soy yo.  No por el “escribir” reseñando casi diariamente mi tropezada “carrera” artística o divagar sobre el último libro que ha caído en mis manos.  Siempre he hecho esto en mis diarios personales camuflados de cuadernos Gloria con espiral.  Lo que no sospeché es que colgar esos comentarios de la web y muy esporádicamente colectar réplicas (buenas o malas) al respecto fuera al cabo una experiencia tan interesante.

     Honestamente mi fe en  internet como canal real de una comunicación amable y sincera era inexistente al comienzo.  Tampoco me pondré ahora a cantarle loas pero acepto que sí, que puede ser un modo viable para quién le gusta pensar dos veces lo que dice antes de decirlo (¡maravillosa vista previa!) y que adolece de cierta fobia social que la lleva a evitar grupos de más de dos personas.

     Se sabe que los artistas tendemos a ser solitarios.  Uno no pinta en manada  ni requiere del séquito de una patota que aplauda o se ría tras cada pincelada.  Uno pasa mucho tiempo solo frente al tablero o de pie ante el caballete,  más propenso a la observación, a pensar y a analizar hasta el infinito, que a sumarse a la alegre comparsa que corre detrás de lo que sea el “hashtag” de ultimísimo momento.  La web, y en mi caso este blog, me ha servido para mantenerme aislada en mi apacible margen sin perder el contacto con el resto del universo y, así, no lucir tan huraña y arisca.


 
 
 
 
      Por ello creo bastante justo que celebre estos dos años, las  bodas de algodón si no me falla la memoria y el cálculo.  Dos años de una especie de amistad literaria con un ser intangible, anónimo, universal y cibernético, inasible pero siempre presente, a quién le muestro las imágenes de mis obras y le cuento a donde han ido y a donde no las han dejado entrar.  De vez en cuando le leo algún párrafo que resalté en un libro y según mi lógica –que no suele ser la de todos- le demuestro como se vincula ese texto con otros párrafos de otros autores que, quizá, tengan o no que ver, pero que también le leo.  Le tarareo canciones que, afortunadamente, no oye porque es un hecho que canto muy mal.  Han sido dos años de una muy grata fidelidad de imágenes y palabras. Muchos calificarían (ya han calificado) este blog  de “¡qué manera de perder el tiempo!”; yo siento –y no es sólo por llevar la contraria, de verdad- que he encontrado un espacio personal y cálido para detener el tiempo en que disfruto de ser quién soy sin tener que ser ni útil ni económicamente productiva.  Ser simplemente yo sin que nadie se moleste (ni me moleste)  por ello.


 
 
 
 
“La belleza no es una cualidad de las cosas mismas: existe tan solo en la mente del que las contempla y cada mente percibe una belleza distinta.  Puede incluso suceder que alguien perciba fealdad donde otro experimenta una sensación de belleza; y cada uno debería conformarse con su sensación sin pretender regular la de los demás.  Buscar la belleza real o la fealdad real es una búsqueda tan infructuosa como pretender establecer lo que es realmente dulce o amargo; y es muy acertado el proverbio que reconoce la inutilidad de la discusión acerca de los gustos.” 

David Hume,  Ensayos morales, políticos y literarios, XXIII, c. 1745 – Historia de la Belleza a cargo de Umberto Eco, Editorial Lumen S.A. Turín 2004, pág. 247.




 

lunes, 5 de mayo de 2014




 
 

     Recién encuentro un mail de la artdealer con la que estuve en Mirá Festival de Arte, Caro Rodríguez, quién me invita a la muestra en el Hotel Palermitano, Uriarte 1668 Primer Piso, Palermo, Ciudad de Buenos Aires, el próximo 8 de mayo en el marco de la Gallery Nights, donde se incluirá obra mía.

     Parece que, definitivamente, mis chicas le están tomando el gusto a exhibirse por ahí tan livianitas de ropa.  

     No se que obra escogerá Caro para mostrar en este evento (tiene tres mías en este momento), pero me inclino a creer que será la que no se mostró en Mirá, Portulano.

 

 
 
 

     Lo que sí se es que esta buena racha es tan circunstancial e incomprensible como lo fue el estar media docena de años sin poder colgar en Baires.  Pero no puedo negar lo placentero que resulta por una vez no andar suplicando espacios y que las cosas se den así, sencilla, tranquila, maravillosamente.


 


 

 
JUEVES 8 DE MAYO, PRIMERA EDICIÓN DE PALERMO
 
El jueves 8 de mayo a partir de las 19 hs. se llevará a cabo la primera noche de Gallery Nights PALERMO 2014.

              Los espacios abrirán sus puertas hasta las 22 horas para presentar sus artistas y mostrarte tanto sus últimas creaciones como los clásicos de siempre; para que de esta manera vos puedas conectarte con el arte en un ámbito social, divertido y acompañado de familia y amigos en un evento único y gratuito.

               Mirá el mapa y empezá a recorrer Gallery Nights.
 
* El recorrido de Gallery Nights Palermo se extiende desde Santa Fé hasta Av. Estado de Israel y desde Arévalo hasta Gascón. Para facilitar el acceso de los visitantes, se implementará un servicio gratuito de transporte con paradas fijas para que el público pueda acceder a todos los puntos del circuito de un modo más práctico y cómodo. --> Consultar las paradas

Como comenzaron los Gallery Nights

              Gallery Nights es un recorrido cultural que nació en el año 2001 y cumple 14 años ininterrumpidos acercando la creatividad de los artistas al público. Se desarrolla de abril a diciembre en Buenos Aires (Barrio Norte, Retiro y Palermo).

              No es un tour guiado, la idea es que con mapa en mano, el público pueda recorrer las galerías de la zona de la manera que prefiera, o asistir a las muestras que más le interesen. Todo es gratuito, inclusive la copa de cortesía que ofrecen las galerías. Acompañan durante el recorrido, música y espectáculos gratuitos.

              Los minibuses son un medio de transporte gratuito para trasladarse con mayor comodidad y se identifican con un logo de Gallery Nights. Están las paradas marcadas en los mapas y salen de los puntos de encuentro a las 19.00 horas para recorrer constantemente todo el circuito parando en los puntos asignados para que la gente baje y suba de los mismos.
 
 
Circuito Palermo Diciembre 2014
 
24 LA BLADOUSSE GALERÍA DE ARTE
Armenia 2150
156 625 1160
patapariciobravo@gmail.com
www.apariciobravo.com / facebook.com.pages.La-Bladousse
 “La Dolce Vita” Farnell Gabriela, Perea Roberto, San Gil Liliana, Piliper Patricia Laura, Cisale Vilma, Mancinella Noni, Sallesses Guillermo, Alvarez Juan Carlos
 
 
Fuente:http://www.gallery-nights.com.ar/recorridopalermo.html
 

domingo, 4 de mayo de 2014

















“En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas antillanas.  A esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos: los blues de Handy, el éxito logrado en París por el pintor doctor oriental D. Pedro Figari, la buena prosa cimarrona del también oriental D. Vicente Rossi, el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión, los tres mil trescientos millones gastados en pensiones militares, la estatua del imaginario Falucho, la admisión del verbo linchar en la decimotercera edición del Diccionario de la Academia, el impetuoso film Aleluya, la fornida carga a la bayoneta llevada por Soler al frente de sus Pardos y Morenos en el Cerrito, la gracia de la señorita de Tal, el moreno que asesinó Martín Fierro, la deplorable rumba El Manisero, el napoleonismo arrestado y encalabozado de Toussaint Louverture, la cruz y la serpiente en Haití, la sangre de las cabras degolladas por el machete del pápaloi, la habanera madre del tango, el candombe.”  Jorge Luis Borges, Historia Universal de la Infamia – El atroz redentor Lazarus Morell,  Emecé Editores, Buenos Aires 1954, pág. 17/18.


“Para comenzar, la propia figura humana de Las Casas resulta intrigante, magnífica sin duda en ocasiones pero también pródiga en discordancias.  Cuando aún era adolescente su padre le regaló un esclavo indio, con quien mantuvo una relación apasionada de cuyos ribetes eróticos algunos estudiosos no tienen dudas; más tarde, separado de él por las circunstancias, le buscó incansablemente en sus recorridos por las tierras del Nuevo Mundo.  Quienes prefieren la rectitud incontaminada de los grandes principios se escandalizarán si insinúo que el interés arrebatado de Las Casa por la causa indígena pudo nacer de esa experiencia personal y no sólo de su indudable afán de justicia cristiana.  A mí me resulta más simpático que aprendiese a reconocer lo humano del otro a través del deseo y no por la aplicación de fórmulas abstractas.  Además, prosiguiendo con las hipótesis irreverentes, ¿no podemos suponer que la propia diferencia de su tendencia sexual, unida a la otra diferencia de su raigambre judía, le predispusieron especialmente para comprender mejor la dignidad de otros “diferentes” a los que la normalidad política establecida trataba como inferiores?  Los caminos del Señor, como repiten atrevidamente quienes creen en el fondo conocerlos bien, son en efecto inescrutables…”  Fernando Savater, Libre Mente, Editorial Espasa Calpe S.A. Madrid 1996, pág. 39/40.


“Hace años, en Nueva York, me tocó un taxista cuyo nombre era difícil de descifrar y me aclaró que era paquistaní.  Me preguntó de dónde era yo y le contesté que italiano.  Me preguntó que cuántos éramos y se quedó asombrado de que fuéramos tan pocos y que nuestra lengua no fuera el inglés.  Por último me preguntó cuáles eran nuestros enemigos.  Ante mi “¿Perdone?”, aclaró despacio que quería saber con qué pueblos estábamos en guerra desde hacía siglos por reivindicaciones territoriales, odios étnicos, violaciones permanentes de fronteras, etcétera, etcétera.  Le dije que no estábamos en guerra con nadie.  Con aire condescendiente me explicó que quería saber quiénes eran nuestros adversarios históricos, esos que primero ellos nos matan y luego los matamos nosotros o viceversa.  Le repetí que no los tenemos, que la última guerra la hicimos hace más de medio siglo, entre otras cosas, empezándola con un enemigo y acabándola con otro.  No estaba satisfecho.  ¿Cómo es posible que haya un pueblo que no tiene enemigos?  Nada más bajarme, dejándole dos dólares de propina para recompensarle por nuestro indolente pacifismo, se me ocurrió lo que debería haber contestado, es decir, que no es verdad que los italianos no tienen enemigos.  No tienen enemigos externos…  (…) Tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. (…) Agustín… estigmatizará a los paganos porque, a diferencia de los cristianos, frecuentan circos, teatros, anfiteatros y celebran fiestas orgiásticas. Los enemigos son distintos de nosotros y siguen costumbres que no son las nuestras.   Uno diferente por excelencia es el extranjero.  Ya en los bajorrelieves romanos los bárbaros aparecen barbudos y chatos, y el mismo apelativo de bárbaros, como es sabido, hace alusión a un defecto de lenguaje y, por tanto, de pensamiento.  Ahora bien, desde el principio se construyen como enemigos no tanto a los que son diferentes y que nos amenazan directamente (como sería el caso de los bárbaros), sino a aquellos que alguien tiene interés de representar como amenazadores aunque no nos amenacen directamente, de modo que lo que ponga de relieve su diversidad no sea su carácter de amenaza, sino que sea su diversidad misma la que se convierta en señal de amenaza.”  Umberto Eco, Construir al enemigo Random House Mondadori S.A. Uruguay 2013, pág. 13/16.-


sábado, 3 de mayo de 2014













Exposición de pintura de Gabriela Farnell


viernes, 2 de mayo de 2014




Sacando conclusiones sobre MIRÁ Festival de Arte
 

     Sé que algunas personas van a enojarse conmigo por esta entrada.  Las primeras, ese par de entrañables amigos que se preocupan por “mi carrera”, los que desperdician tiempo y paciencia en intentar convencerme de la necesidad de prensa, de una publicidad focalizada, de un criterio comercial para el posicionamiento de mi obra.  De no crearme enemigos innecesarios.  Y, sobre todo, de no ser imprudente con mi sinceridad.  Las otras,  las que se sientan involucradas en los hechos (porque sólo voy a citar hechos) que me empeño en reseñar aquí.

     ¿Por qué?  Porque de algún modo aspiro a que este blog le sirva a algún joven e incipiente artista para que –basado exclusivamente en hechos- saque sus propias conclusiones cuando tenga que tomar decisiones a la hora de elegir en qué invertir en su carrera artística.

     Es decir: me niego a alimentar mitos urbanos (tendenciosos y digitados) respecto del “éxito” que puede significar per se, para un artista emergente, el formar parte de un evento como MIRÁ Festival de Arte.

     Soy la primera en reconocer el vértigo y la diversión que ha sido para mí presenciar el nivel de prensa que tuvo MIRÁ, habiendo compilado las menciones al evento en diversos medios. Uno no puede menos que exclamar: ¡guau! viendo gacetilla tras gacetilla, algún artículo en revistas populares,  menciones concretas en medios nacionales. ¡GUAU!


 
 

     Pero si vamos a los hechos concretos de una persona concreta (pongamos como ejemplo a mí, una artista desconocida para el público, cuasi desconocida para el medio y ciertamente sin ningún contacto, sponsor , mecenas o simpatía particular de nadie), la realidad es que para formar parte del evento tuve que someterme a una selección por parte del artdealer que me llevó (lo que me parece MUY BIEN, porque uno quiere calidad en el evento al que aspira) y luego de la selección pagar de mi bolsillo el costo de participación.

     No estoy en contra de estos pagos.  Entiendo que las cosas cuestan: honorarios de las personas que trabajan en esto, impresión de catálogos y gafetes de obras, gastos de prensa y difusión, el tiempo de toda la gente involucrada.  Yo evalúo si el costo es proporcional a lo que se ofrece (una muestra en un lugar emblemático, con afluencia de público, multitudinaria difusión) y si está dentro de mis posibilidades acepto y pago.  Son las reglas muy claras de este juego. 

     Después siguen otros hechos: yo pagué por dos metros lineales de pared, para exhibir dos obras.  En los hechos (hechos a la vista de todo el mundo) tuve menos de dos metros y se colgó sólo una de mis obras.  La sala donde estuve era –a mi juicio- una de las   de más calidad, con una cuelga cuidada, y muy bien ubicada. Mi obra se veía muy bien y me encontré en la web una reseña que se ilustraba con una foto donde aparecía mi 1592.  Pero el hecho es que sólo se colgó una obra (y yo gasté una pequeña fortuna en enmarcar dos).


theTGpost

El Centro Cultural Recoleta (Junín 1930) presenta por primera vez Mirá, Festival de arte, que está abierto al público con entrada libre y gratuita hasta el 27 de abril 2014, de 11 a 20 hs.

Mirá es un nuevo Festival de arte que nació para consolidarse como un evento cultural de referencia en la región.

Es un encuentro de cuatro días para que el público conozca a las obras de artistas nacionales e internacionales y también un espacio para convocar a galeristas, curadores, críticos, directores de museos y de instituciones para que recorran las muestras.

Este festival surge con la idea de dar igualdad de oportunidades a los artistas para que expongan en un espacio de prestigio, dinámico y con un gran caudal de visitantes como el Centro Cultural Recoleta.






 

     Otro hecho (y ese me parece mucho más trascendente que cuantas obras me colgaron a mi) es el de la calidad general de las obras expuestas.  Porque si yo acepto gustosa someterme a una preselección y que se juzgue mi mérito para permitirme formar parte de la muestra  espero que dicha regla se aplique a TODOS los participantes.   

     Y si ciertamente es difícil fijar parámetros de “gusto” frente al arte si se los puede fijar respecto a la “calidad técnica”.  O sea: puede determinarse a la vista de una obra si su autor es una aficionado de domingo o se dedica a esto en serio. 

     Y es un hecho que ha podido comprobar cualquiera que recorriera MIRÁ que había mucha (demasiada) obra de pésima calidad.  Pero lo grave fue que pre-si-sa-men-te esa obra de dudoso mérito tenía salas completas.  Traducido: a los que pagábamos poco se nos exigía mucho y a los que pagaban mucho no se le exigía nada. ¿Regla de juego?  Regla de mercado.

     Recuerdo el discurso del curador al tiempo de la inauguración de MIRÁ  advirtiendo desde el vamos de que no todas las obras gustarían a todos.  Pero no lo argumentó desde la realidad de que había obras que no deberían haber estado ahí sino sobre el discurso políticamente correcto de que la disparidad en el arte es una forma de ejercicio democrático…  Ejercicio económico de la democracia de pertenecer al grupo que puede pagar para “pertenecer” con mucho más espacio de cuelga.


     Y los organizadores siguen sosteniendo el argumento.  Anoche vi por interner el comentario de uno de los medios organizadores (artículo que, honestamente, desencadenó esta entrada):

 

EL EXITO DE MIRÁ FESTIVAL DE ARTE
El domingo 27 Mirá Festival de Arte cerró las puertas de la primera edición de una feria de arte sin precedente. Con un balance positivo tanto por la cantidad de ventas como por la afluencia de público superando las 20.000 personas, en los cuatro días que duró la exposición en el Centro Cultural Recoleta.
Desde un primer momento, el indicador económico reflejó un pico con la venta un 70% de las esculturas vítreas de Ana Giovinazzo.
Desde San Martín de los Andes llegó Darío Mastrosimone con un bagaje de obras que encontraron nuevo dueño.
Otro de los favoritos fueron las pinturas hiperrealistas de Diego Salas.
Un éxito las pinturas intervenidas con discos de tango de Brígida Manzanares que ya se encuentran en México.
Las vacas y campos pintados por Marcela Pittner llegan a Europa de manos de nuevos coleccionistas.
Desde lo teórico, convocó gran interés la conferencia de Marino Santa María de Arte Público ante un auditorio colmado.
La sutileza en la obra Iván Enquín en la entrada principal de Mirá Festival de Arte anticipaban la presencia de nuevos nombres entre los más de 170 artistas en exposición.  Un evento que contó con el auspicio de Banco Ciudad.
También, espectáculos musicales alternaron el clima festivo de la feria.
Una verdadera fiesta del arte y el espectáculo que deseamos se repita en 2015 con toda la experiencia y conocimiento de los tres medios periodísticos (Revista Magenta, Cultura al Día y Qué Hacemos) que convirtieron en éxito esta aventura.
Graciela Smith
Revista Magenta
abril 2014


 

     Sobre las ventas no haré comentarios, ya que no me consta ese hecho (ni en un sentido ni en otro), y de lo que se trataba esto era de concretar lo que puede constatar personalmente. (Nada, pero nada diré sobre las presuntas ventas de obras que ni siquiera deberían haberse colgado en el evento y mucho menos tener toda una sala.)

     Sobre la obra auspiciada por el Banco Ciudad diré que a mí no me pareció  con mérito para ese auspicio, basada en mi entendimiento que un organismo público con dinero de los impuestos debe ejercer mecenazgos con criterio netamente conservador.  Porque invierte erario público en lo que se entiende –sin debate- como  cultura, no en “novedades”.  En lo nuevo y vistoso y probablemente efímero que invierta Coca-Cola o Petrobrás, que lo hace por publicidad, para caerle simpático al consumidor. No el Banco Ciudad.

     La obra en cuestión reconozco era bonita y graciosa (recorte de calados puntilloso en fotos y posters de revistas, montados unos sobre otros para una visión superpuesta), pero sólo demuestra una original técnica en el uso de la tijera (si es que se cortó a mano y no con plancha laser).  Es mi humilde opinión que el Banco Ciudad –o cualquier otro organismo público que use en su sponsoreo dinero de los impuestos-  debería “fomentar” al auspiciar a artistas plásticos que ejerzan técnicas más conservadoras,  como… ¿el dibujo y la pintura tal vez?

    No discuto los cálculos de asistencia, porque realmente los tres días que yo concurrí había muchísima gente.

 

 

     Pensando en que quién lee esto es un joven artista que da sus primeros pasos y se siente frustrado por no lograr que “lo descubran”, que lo rechazan en concursos ni accede a mostrar su trabajo porque no puede cubrir los costos, me empeño en resaltar los hechos concretos de los que he sido testigo en un evento como MIRÁ Festival de Arte.  Todo lindo, apabullante prensa, mucha gente, pero ni tanta calidad en la obra, la cuestión de mercado de siempre (no se cuelga lo bueno sino lo que puede pagarse –carísimo y en efectivo- el espacio) y el resultado no es ni descollante ni directo.

     ¿Sirve? Sí, yo creo que sí.  Uno quiere mostrar y a cuanta más gente mejor. ¿Te cambia la vida por el mero acto de formar parte de un evento así?  Para nada.  ¿Estar o no estar marca la diferencia? No, pero te templa.  Lo único que determina a un artista es su pasión y una vida  de trabajo; ser honesto con uno mismo y no esperar de otros la identidad sino generarla desde lo más íntimo de su obra.


 

“Si puedes conservar firme tu cabeza, cuando a tu alrededor todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden  de ti los demás hombres y ser indulgente para su duda;
Si puedes esperar y no sentirte cansado de la espera;
(…)
Si puedes encararte con el Triunfo y el Desastre y tratar de la misma manera a esos dos impostores;
(…)
Si eres capaz de juntar en un solo haz todos tus triunfos y tus ganancias y arriesgarlas a cara o cruz, en una sola vuelta, y si perdieras, empezar otra vez, como cuando empezaste, y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida;
(…)
Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud, o alternar con reyes y no perder tus rasgos comunes;
(…)
¡Tuya será la tierra y cuanto ella contenga y –lo que vale más- serás un Hombre, hijo mío!”
Rudyard Kipling, Si…  La mejor poesía, Selección de Héctor Yánover, Editorial Abril S.A. Buenos Aires 1982, pág. 164




 

jueves, 1 de mayo de 2014


     Había estado reservándome el feriado puente para dedicarme de lleno a avanzar con El Portal de Los Ángeles y Los Demonios.  Eso implicaba que los días previos me hiciera de ciertos materiales y elementos específicos imprescindibles para la labor. 

     Necesitaba pintura dorada, de la común, de la de relieve y lapiceras de gel con brillos.  No, no hay.  Siguen sin entrar.  Vienen de Brasil y evidentemente el reciente viaje de Kicillof al país de al lado no fue muy útil para los materiales de artística.  Lapiceras de gel con brillitos algo entró, ¡a cuarenta y cinco pesos cada lapicera!  Pero si hasta hace un mes las pagaba menos de diez pesos…  Es lo que hay y es lo que sale.  No las compré, no pude darme ese lujo. 

 

 
 
  
     Necesitaba material de pasamanería: flecos, pompones, cintas, para completar las máscaras.  Voy por ellos confiada a la mercería donde siempre compro que, literalmente, tiene de todo. Pido.  No, no hay.  Esto tampoco.  Eso otro menos. Pero, ¿cómo puede ser que no haya?  Simple: hacía menos de una semana cuatro mujeres asaltaron a la dueña de la mercería (una mercería que está frente a la Estación de Trenes de Lanús, desde hace -creo yo- más de cincuenta años, y cuya amable dueña rebasa largo la edad jubilatoria); la tuvieron cuatro horas retenida y amenazada mientras saqueaban el local, llevándose la mercadería fácilmente comercializable y destruyendo el resto.  Culminaron la faena echándole gas pimienta a los ojos a la pobre mujer, porque a más de destrozarle el negocio, quitarle su medio de vida y aterrorizarla para siempre también tenían que dañarle seriamente la vista.  Para aumento de mi indignación y mi espanto me contó con voz quebrada que unos vecinos que acudieron a sus gritos cuando le echan el gas en los ojos pudieron detener a una de las ladronas cuando escapaban. Me confesó que la zarandearon un poco (me niego a juzgar esa acción por carecer de objetividad) y que la policía la soltó al par de días sin haber logrado ni que dijera su nombre ni que delatara a sus cómplices.  El comisario arguyó que estaba loca y que no podía hacerse nada.  Vendedores ambulantes pocos días después liquidaron la mercadería robada en la Estación Lanús a plena luz del día. 

 



     Ante tamaño panorama mi problema de no conseguir insumos para mi Portal se vuelve intrascendente. Pero tampoco había mucho que yo pudiera hacer para ayudar a esta pobre señora más que darle mi más sincera simpatía y solidaridad. Reconozco que muy deprimida seguí buscando, infructuosamente, en distintas mercerías.  Al parecer pedía materiales “sofisticados” que dejaron de importarse porque el régimen los considera atentatorios a la dignidad nacional.  El dorado y los flecos son un símbolo de la dominación cipaya me parece oir vociferar a D´Elía…

     Quiso el destino, la suerte y una liquidación de temporada en una tienda de biyú que diera con aros con pompones, muy baratos, que pude adquirir en cantidad para descuartizar y convertir en sucedáneos aceptable para mis requerimientos y poder el día de hoy abocarme al trabajo.
 

 
 

     Con menos de lo necesario y todo distinto a lo planeado me propuse avanzar con el diseño general de todo el conjunto del Portal.  Y surgieron más inconvenientes.

     Es imposible trabajar con algo tan grande sin una pared donde montarlo para poder ir evaluando efectos, vinculaciones y equilibrios.  Obvio que donde vivo hay paredes pero tengo prohibido poner clavos (y ya sabemos, yo odio discutir y confrontar).   Para ser justa diré que serían once clavos, en distintos sitios, para ir probando.  Lo monté en el piso, primero como corresponde a la imagen

 

 
 

y después desestructurado como corresponde a la idea
 
 
 


 
 
    
     Pero no es lo mismo, no puedo apreciar la cuestión.  Es imposible si no lo veo de frente, a la distancia necesaria y la altura justa, suponiendo una puerta en medio del conjunto, poder definir la ubicación para luego vincular las piezas.  Porque quiero que de máscara a máscara haya algún tipo de relación (cruce de cintas, quizá plumas, tal vez algún accesorio que comience en una y termine en la otra).  La imagen de las mujeres se vincula por mera lógica, todos sabemos cómo se arma la figura humana.  En otro orden, quiero que las máscaras compongan un dibujo propio y también fácilmente identificable para el espectador.  Pero sin una pared no puedo.






 
     Decidí –movida por la desesperación- comprar una pared.  He visto muchas veces paneles movibles que se montan en las grandes muestras.  No sé si se arman en el lugar o si se pueden comprar y tener en una casa.  No es que acá haya mucho espacio como para traer una “pared movible” , pero necesito dónde montar para ir probando  y definiendo el Portal.  Supongo que empezaré preguntando en una casa de decoración, sé de los revestimientos en placas que se usan para tapar paredes en mal estado o separar ambientes.  Ignoro si eso puede usarse en modo independiente y movible. 

 
     Porque es tratar de conseguirme una pared donde colocar clavos a mi antojo o tirar todo el Portal al diablo.  Y estoy demasiado encariñada con la idea.  Realmente, a veces las cosas no debieran ser tan complicadas.  Se trataba solo de hacer “dibujitos”, ¿no?