lunes, 15 de enero de 2018







     Finalmente mi pequeña Café Paris llegó a destino, ¡qué alegría y que tranquilidad!, me habría dado mucha pena su extravío.  Aunque me cuentan que tuvo algunos problemas durante el trayecto:








     Espero que la curadora de #TAE 18, Kylie Fogarty, no se preocupe demasiado por estas contingencias lógicas del traslado por vía de correo postal (¡si ya es una maravilla que haya podido llegar!, el correo por mi parte del mundo no suele ser “tan” confiable…).  Además, creo que las arrugas y pliegues que Café Paris adquiriera en su largo viaje hacia tierras australianas conforman su identidad final, la impronta definitiva que exhibirá frente a los espectadores del evento.  Café Paris empezó conmigo pero terminó su composición durante el viaje.  Se exhibirá en abril tal como debía ser, independientemente (como corresponde) de lo que el artista haya pretendido en su momento.  La obra es un ente autónomo de su autor, y decide por sí sola cual es la imagen final que quiere mostrar frente a su espectador.  La obra manda.  Y está muy bien que sí sea.



















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