sábado, 7 de julio de 2018




     Cuando lo que se supone serio demuestra tan poca seriedad, ¿por qué no dejarse ganar por la irresponsabilidad alegre y juguetona de las cosas que jamás pretendieron ser serias?  Mis rollos de cocina siguen siendo un refugio placentero donde escabullirse cuando afuera hace demasiado frio y demasiada ingratitud.

     Un rollo de papel y una botellita de agua puede ser un comienzo alentador.  






     ¿Qué veo cuando te miro?  Obviamente, un conejo.  Unos rollos más lo configuran:







     …y un poco de cartapesta lo explica con claridad:










     Con restos de papel batik armamos un cuello








…y con el logo dorado de una elegante bolsa de papel de una joyería de calle Libertad diseñamos una pechera










     Con un par de rollos más armamos los brazos…








    Y montamos la estructura completa de nuestro Conejo de Joyería










     Augura un fin de semana lleno de lluvia y frío propicio para juegos de detalles en una inútil y grata escultura de papel.  Mi Conejo y yo nos vamos a divertir.







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