domingo, 22 de julio de 2012



     Y cuando parecía que ya estaba lista para acceder a espacios de prestigio y ser reconocida en un circuito más “selecto” del arte local, en realidad realicé las últimas muestras individuales que me permitieron hacer: Año 2002 Centro Cultural Sendas del Sol








2005 Centro Cultural Borges – Expo-artistas 05



   



2006 Centro de Convenciones de Monte Hermoso - Provincia de Buenos Aires







2006 Centro Cultural Borges – Expo-artistas 06



   



2007 Salón Blanco Palacio Municipal 9 de Julio - Provincia de Buenos Aires



   

     ¿Y después? No sé. Presenté carpetas, acudí a convocatorias, solicité espacios e inclusión en programas de exhibición, exactamente como venía realizando desde hacía más de quince años. Pero ya no me convocaban. Ya no me daban espacio ni fecha. Ya no encontraba acogida favorable a mis propuestas. ¿Qué pasó? ¿Tanto desmejoró mi trabajo? ¿Involucioné al extremo de volverme impresentable? ¿Cómo no me dí cuenta? ¿Cómo sigo creyendo que mi trabajo es auténtico, honesto y pasional? ¿Tan enajenada estoy que sigo viendo arte donde no hay más que material de descarte? Realmente no sé que pasó. 


      Pero la imposibilidad material de mostrar mi trabajo no me ha quitado el placer de seguir pintando. Eso no me lo quitaron al cerrarme tantas puertas en la cara sin ninguna explicación. Hay días en los que me prometo que cuando termine Ragnarök seguiré el criterio de muchos compatriotas y saldré a cortar una avenida de alto tránsito con toda mi parafernalia. Una muestra “piquete”. Una exhibición de protesta en la vía pública por no dejarme acceder a un sitio tranquilo, cerrado y de poco público. 

      Otros días soy pragmática y me digo para qué tanto escándalo. Una vez que la serie esté lista alquilo la galería más de moda y expongo lo que yo quiera. Con dinero todo se puede y el mas “probo” curador y el más estirado crítico tienen precio marcado si uno sabe donde buscar el tarifario.

     Puede que ninguna de esas dos opciones me interese en realidad. Puede que sólo se trate de pintar y que mis obras se amontonen en mi taller. Quién sabe y a quién le importa. 



“MUNDO: Te saludo. (…) Haz lo que quieras. Puedes devolverme el golpe. Puedes condenarme, burlarte de mí, insultarme, encerrarme en una cárcel, torturarme. PERO NUNCA PODRÁS VENCERME."

Arthur Rimbaud – Una temporada en el Infierno








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