martes, 9 de octubre de 2012




     En mi última cacería de libros dí (en teoría) con un espécimen de lo más interesante. Encontré en una librería de usados sobre Corrientes casi 9 de Julio (un sitio para revolver, con mucha cosa vieja pero con un dueño bastante conocedor como para que los precios no sean tan baratos) “El Grupo Sur – Una biografía colectiva” de Oscar Hermes Villordo

      La obra promete reseñar la historia de la Revista Sur y de sus creadores. Tiene unas pocas fotos de la época que valen por sí pero el estilo del autor es errático y por momentos confuso. No logra trasmitir ni el entorno de época ni la personalidad de los personajes. Pero vale en cuanto cita textualmente comentarios y opiniones documentando el origen (revistas y diarios de la época, autobiografías y obra editada). Interesante como punta de lanza y decepcionante por que en tema tan rico uno acaba rescatando muy poco. 

     La Revista Sur es uno de mis fetiches. Tengo la (peregrina) ambición de compilar en mi biblioteca la colección completa de la Revista. Considerando que se empezó a editar en 1931, como revista trimestral, que desde 1935 hasta 1950 sale en forma mensual, luego bimestralmente hasta agosto de 1970, semestral hasta 1980 y en forma esporádica hasta 1992, mi plan es reconstruir la realidad literaria durante un lapso de casi 60 años. Un proyecto faraónico si parto de que sólo he conseguido hasta ahora dos números de la Revista (el número 268 de enero-febrero de 1961 cuando celebraba sus 30 años, y el número 342 de enero-junio 1978).






     Pero en mi búsqueda voy entreteniéndome con la “captura” de especímenes vinculados: conseguí la compilación de todos los artículos que Borges escribió y publicó en Sur durante el período 1931-1980 (Borges en Sur, Emecé Editores S.A. Buenos Aires 1999), la Octava Serie 1968/1970 de Testimonios de Victoria Ocampo, dos biografías de la Ocampo (Victoria Ocampo de Laura Ayerza de Castillo y Odile Felgine, Circe Ediciones SA Barcelona 1998 y Victoria Ocampo por Adolfo de Obieta, Editorial Corregidor, Buenos Aires 2000), la maravillosa colección de cartas de Victoria a su hermana favorita (Cartas a Angélica y otros, Editorial Sudamericana Buenos Aires 1997) y un librito precioso de Flaminia Ocampo (Victoria y sus Amigos Ediciones Aquilinas SA Buenos Aires 2009) que retrata a Victoria y sus amistades (Gabriela Mistral, Waldo Frank, Ortega y Gasset, Virginia Wolf, entre otros) basándose en su entrecruzamiento postal y comentarios 
autobiográficos.






     Obvia decir que siento una clara fascinación por Victoria Ocampo personaje y una absoluta admiración por lo que significó para la cultura de Argentina, de América y del mundo. Y mi total respeto por una mujer que en una época donde la igualdad de derechos ni siquiera era una fantasía en las cabezas feministas hizo lo que quiso sin andar pidiendo permiso. Ella fundó Sur en 1931, en la Argentina el voto femenino comenzó en 1945 y recién en 1967 la mujer casada dejó de ser “incapaz” y dejó de estar legalmente sometida a su esposo. Victoria Ocampo no necesitó que ninguna ley (hecha por hombres) la "autorizara" a ser ella y llevar acabo sus proyectos.






Dice el editor de “Borges en Sur” en su Nota de inicio: 

     “Como lo han señalado Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, Sur creó una comunidad de lectores. Quiso se un puente entre América y Europa. Uno de sus principios objetivos fue lograr traducciones impecables que difundieron “ideas” y obras de ficción. A esta tarea la revista dedicaría gran parte de su atención. Durante más de cuarenta años, las opiniones de Sur sobre la literatura y la vida llegaron a ser una de las fuerzas más poderosas de la cultura argentina. La revista no fue neutral. Se opuso a los regímenes totalitarios por igual, en defensa de un abstracto sentido de la libertad y la justicia.”






Victoria Ocampo escribe la Editorial del número de Aniversario de los 30 años con el formato de carta “A los lectores de Sur”. Dice allí: 

A Sur se la acusa de estar a la izquierda; se la acusa de estar a la derecha. Ha deseado independizarse de la política, no por temor de “comprometerse” sino por tristeza de no poder hacerlo a fondo con ningún partido. Un hijo de Álvarez del Vayo repetía cuando era niño (cosa que nos hacía reir): “Con la política no se juega”. ¡Pobrecito! Suponemos que habrá cambiado de parecer. Con el arte sí que no se juega, aunque se lo considere como un juego del hombre: es bueno o malo. Es o no es. Esto se sabe en Sur. (…) Se sabe que el escritor no escribe para el proletariado, ni para la oligarquía, ni para la burguesía. Si el proletariado, la oligarquía y la burguesía lo leen, o se esfuerzan por leerlo, tanto mejor. El escritor escribe. El pintor pinta. Y todo depende de que lo haga bien o mal. Una aristocracia (no la de la sangre o del dinero) lo comprenderá. Estas verdades de Perogrullo puede que no haga falta decirlas en Partisan Review. En Sur, sí. (…) La situación desventajosa en que se encuentra el artista a medida que avanza la cultura, aún inculta, de las masas es pública y notoria. Tanto en la Unión Soviética como en los EE.UU. –pongo adrede como ejemplo dos grandes países que guerrean- hay que satisfacer a esa masa. Y ya sabemos que las masas se resisten a todo lo nuevo (Bizet, Wagner en su día). O el escritor escribe en EE.UU. para las masas o no se gana el sustento (salvo raras excepciones). En U.R.S.S. o está de acuerdo con el mot d´ordre o no se publica. (…) Sobrevivimos a la manera americana, que no es la europea. Y no nos avergonzamos de esa manera, que incluye el servir de puente entre continentes. La apertura del argentino a la cultura europea (su legítima herencia) ha sido una de sus más preciosas y singulares cualidades. Quieran los dioses que no se la aniquilen.”

(Victoria Ocampo, Sur nro. 268 Enero-Febrero 1961 pág. 5/7)






Borges (que dicen no la soportaba por mandona y guaranga) escribió: 

Busco un término de comparación. Banchs es un gran poeta o (lo que sin duda es más) un poeta, pero si un demonio capaz de cambiar el pasado hiciera que sus versos no hubieran sido, el mundo sería menos bello pero la trama de la historia no habría sido alterada. Inversamente, el proceso de nuestra cultura no es concebible sin la gravitación y los estímulos de Victoria Ocampo.” 

Jorge Luis Borges, “Victoria Ocampo, 10 años después”, Revista Cultura, Año V, Número 30, Buenos Aires, 1989.








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