sábado, 3 de octubre de 2015




    El boicot está tomando la dimensión de un complot cósmico.  Si uno viene sobrellevando con el espíritu en alto dos, tres, cinco inconvenientes, de repente se nos echan encima seis, una docena, ¡un millón!  Pero sin querer desmentir a los gurúes TED y sus originalidades del pensamiento lateral y salirse de la caja, en momentos así se nos materializa la perogrullada de que la necesidad es la madre de la inventiva (apotegma que, en definitiva, nos ha legado el fuego y la rueda) y uno sale a la búsqueda de soluciones prácticas.


     Trasladar mis Bandejas Enmascaradas se volvió EL problema. El chiste simpático de que mis obras tengan montones de planos divergentes, de que se salgan para todos los lados, con sus plumas, sus puntas, bonetes y lazos con cascabeles, es a la hora de trasladarlas a varios kilómetros de distancia un auténtico fastidio.  Y cuando son doce (¡doce!) cachivaches llenos de ángulos y frágiles extremos, el moverlos de un lugar a otro pasa de fastidio a augurio de tragedia.


     A fin de que entraran en un auto había que conseguir que pudieran apilarse sin dañarse entre sí.  El recurso evidente eran cajas rígidas para protegerlas.  Pero cada Bandeja es distinta de la otra tanto en su alto y ancho (a la que no le sale un sombrero se le excede un cuello o la pluma de un tocado) como así en el espesor del relieve de su máscara.  Conclusión: enloquecí al amable empleado de la casa de embalajes tratando de encontrar una caja para cada una de ellas dentro de las medidas estándar que se trabajan en el mercado.  Pero no era tan fácil, que no.  A la que de alto y ancho le iba una caja de 70X50 cms. le sobraba cuarenta centímetros de profundidad.  Así que me he pasado el día recortando las cajas estándar para adecuarlas a cada Bandeja.  Pero, ¡tampoco!


     Ninguna caja estándar permitió el acomode del bonete de la # 5...




...ni del palito de plumero de la # 7...




...ni de la absurda cantidad de puntas de la # 12...





    Pero como no alcanzaba la complejidad del embalaje, había que complicar la oportunidad y el medio.  El día perfecto para trasladarlas, ya que dispongo de tiempo, es mañana domingo.  Pero claro, los fletes no trabajan los domingos y sólo queda recurrir a un auto de alquiler, y los remises son a gas por lo que el baúl lo tienen ocupados con los tubos de combustible.  O sea: difícilmente logre en un solo viaje llevarlas todas.  Habrá que ver cuantas puedo efectivamente llevar en un solo viaje y cómo completare el resto.   Insisto, ¿por qué habría de ser fácil cuando puede ser tan, pero tan complicado?











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