domingo, 14 de febrero de 2016


     Proceso creativo de algo que no sé hacerbis: el asunto de la firma.





     Estando más o menos lista la intervención plástica de la camperita de jean (aunque todavía me debato entre ponerle o no plumas al antifaz), sigue la consecuente acción de firmar el trabajo.

     Y hete aquí que yo decidí hace más de un año no firmar más mis obras.  ¿Por qué?  Porque creo que ya es hora (¡llevo más de treinta años pintando!) de que mi trabajo se reconozca por su impronta intrínseca sin necesidad de leer al pie el autor.  Si no se reconoce, bueno, entonces es que no he logrado nada y realmente no merece la pena la discusión de autoría.

    Pero evidentemente una intervención de indumentaria es algo a lo que no pertenezco y no habría parámetro anterior para reconocer nada si no se indica quien hizo ésta -que sería mi primera pieza-.  Así que tras rumiarlo un rato, me autoricé una excepción.


   Pero una cosa trae la otra, y como el frente quedaba algo abandónico, pensé que estaría bien firmar en un bolsillo.   Sobre todo porque tengo que tapar el resabio que quedó de la etiqueta de la marca que saqué pero no pude quitar del todo bajo el pespunte.






     Pero el bolsillo con la firma es un despropósito, salvo que sea mi firma visual, el fragmento de Autonomía de lo bello que uso como constante avatar en la web.  Así que tomando mi tarjeta personal para ser lo más fiel posible traté de reproducirla en el bolsillo (insultando a viva voz al jean que no permite que la pintura se comporte como pintura).





    Unas cintitas para tapar lo que quedó de la etiqueta, el resto de flecos de seda, y sin convencerme del todo, el bolsillo es una forma de firma también.







     Pero me autoricé a poner mi nombre, así que en el otro lateral (siempre hay que equilibrar la composición) escribí en dorado dimensional by farnell.  Lo hice yo. 







     Ahora tengo que emprolijar las sisas, que cuando descosí las mangas quedaron algo maltrechas. Y ver si aunque sea un detallecito le pongo en el cuello.  Se me hace que el frente tiene que anunciar la espalda, dar una idea conjunta, complementándose los dos lados de la prenda.  Algo falta, y lo tengo que descubrir.












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