lunes, 1 de febrero de 2016




“…y así se pasó la tarde...

tic-tac, tic-tac… y es Febrero.

Alejandro Sanz, Llamando a la mujer acción”

 
     ¿Cómo no odiar febrero?  Es la vuelta a la “normalidad”, el retornar a un trabajo lógico, bien visto, socialmente aceptable, que me permite ganar el dinero con el que vivo medianamente bien (y con el que sostengo mi “capricho” artístico).  Tampoco exageremos, claro.  No es una tortura.  Mi trabajo implica pensar y escribir, actividades que me son naturales; y leer mucho (alto placer); pero también implica tratar con gente.  Mucha gente. Demasiada gente.  Y es un hecho comprobado científicamente que las personas me provocan fobia.  Odio febrero.  Odio tener que volver a ser tanta gente.
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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