viernes, 17 de enero de 2014

 
 
 
     Me llegó la gacetilla de una Fundación Internacional de Arte anunciándome el inminente curso sobre “Introducción al coleccionismo”, y obviamente por curiosidad leo la información que incluye el programa de estudio. Si bien mi criterio para la formación de mi incipiente colección es pura y exclusivamente hedonista (como todo en mí), y mis pocas piezas tienen como único criterio rector el placer que me produce su contemplación cotidiana, no está mal –me digo- ver cuáles son los “criterios” de los que, presuntamente, saben de esto. Primer módulo (dice la gacetilla): “El coleccionismo como vértice fundamental del mercado de arte. Por qué convertirse en coleccionista. El impacto social, político y económico del arte. Modelos de coleccionismo actuales. De la colección al museo. (…) Los grandes patronos del arte: de los Médici a Felipe IV. Grandes coleccionistas de los siglos XVIII y XIX..” Bien, no muy original, pero vamos por la introducción. Sigamos.



 
 
 
“MÓDULO II: AGENTES DEL MERCADO DE ARTE. El artista. La producción artística. La evolución del objeto artístico. Las etapas de la carrera del artista. Currículum del artista como valor en el mercado. El asesor artístico. El papel de las galerías. El papel de los coleccionistas. Relación con el público. Consecuencias de la muerte del artista para el mercado. Arte y Marketing. El producto y su ciclo de vida. El artista y el mercado. Segmentación, posicionamiento, popularidad. Determinación del precio y estrategias de mercado. Mecanismos del precio para los mercados primario y secundario. Posicionamiento en el sector.”
 
     Mi primera reacción fue la sorpresa, después la indignación. La expresión “evolución del objeto artístico” me pegó. ¿Cuándo pasamos de “obra de arte” a “objeto artístico”? Me calmó “las etapas de la carrera del artista” porque me sonó a valoración de la obra en conjunto, a seguimiento del desarrollo y evolución del artista, pero cuando leí “currículum del artista como valor en el mercado” volví a entrar en ebullición. Mirar el “currículum” como valor por sobre la obra en sí, y haber bajado la “obra de arte” a “objeto artístico” ya me parecía más de lo que podía soportar.
 
     Aunque no se por qué me enojo si en la práctica se que es así: armás un buen “currículum” con prensa, relacionistas, algún escandalete debidamente publicitado y te codeas con los vips y con los tops del momento y ya tenés un “valor” para el “mercado” (mediático, sórdido y vulgar). No se trata de desarrollo y evolución creativa, se trata de saber cómo mover las piezas.
 
      El saber “armar un curriculum” es, al fin y al cabo, lo que los gurúes del marketing enseñan en todos sus “masters” y “postgrados”, sea el área o disciplina que sea. ¿Por qué el arte iba ser ajeno a esta tendencia? El problema soy yo, que sigo creyendo que el Arte es otra cosa, que es lo único que nos diferencia del resto de las especies, la real manifestación del espíritu humano.



 
 
 
     Pero sigo en mi lectura: “Consecuencias de la muerte del artista para el mercado”. Obvio, hasta yo sé la respuesta a eso: limitación de la oferta (ya no hay posibilidad de más obras). Menos oferta sube el precio. Las galerías tienen que matar a los artistas (de modo trágico y vistoso, que ocupe en lo posible primeras planas o, por lo menos, encabece la sección policiales) una vez que tienen una cantidad suficiente de obra (“objetos artísticos”) en depósito. La muerte como plus valía. La muerte como ecualizador del precio. Una muerte conveniente (oportuna, bien publicitada) determina la calidad del artista y mejora su curriculum. Probablemente Van Gogh venda tan bien porque arrancó grande, "produjo" lo de la oreja y se murió en el psiquiátrico. Picasso es más barato porque murió de viejo y produjo demasiado para la conveniencia del mercado.



 
 
 
     Y seguimos. "Arte y Marketing. El producto y su ciclo de vida. ¡EL PRODUCTO! ¡EL PRODUCTO! Voy a tener un ataque de presión, mejor duplico la dosis de la medicación para mi hipertensión crónica.
 
      ¿Cuál es “el producto”? ¿El artista? Porque ya la “obra” la habíamos bajado a “objeto” en el Primer Módulo. “El artista y el mercado. Segmentación, posicionamiento, popularidad.” Eso ya lo entendí: la segmentación es ser “el artista de los collages con porotos”, “el artista que retrata a las estrellas”, “el artista de que pinta de colores las chimeneas de las fábricas”, “el artista del pueblo que puso su taller en la villa”, “el artista del poder que le organiza los actitos a la faraona”; y siguen las “segmentaciones”.
 
      Después hay que posicionarse en el nicho, no invirtiendo ni tiempo ni dinero en otro sector. La popularidad se alcanza cuando te menciona Tinelli, aunque se para burlarse, o se convierte uno en la “última conquista” de la siliconada mediática del día, videíto hot ad hoc, y reseña tus aventuras de cama el profundo (y presidencial) Rial. La POPULARIDAD es la clave. No importa hacer un lamentable y patético ridículo, lo que es IMPORTANTE es que te mencionen en cadena todo los programas de TV de la tarde.
 
     “Determinación del precio y estrategias de mercado.” O de cómo convertir en dinero nuestro buen nombre y honor, como mejor vender el alma. “Mecanismos del precio para los mercados primario y secundario. Posicionamiento en el sector.” O de como ya no nos queda ni alma para vender.



 
 
 
     Lo que sigue ya ni lo leo, sólo paseo mis indignados pero resignados ojos sobre el palabrerío infecto:
 
Las galerías. Los intermediarios. Los marchantes. (…) ¿Cuáles son las mejores galerías internacionales? Galerías norteamericanas. Galerías europeas. (…) ¿Cómo compro en una galería de arte? ¿Cuáles son los criterios de las galerías para seleccionar artistas? (…) ¿Cómo se negocia? (…) Arte y Economía. Variables que influyen en el mercado. Las técnicas del mercado del arte. La relación del arte con la macroeconomía. Valor cultural y valor comercial de las obras. Aberraciones del mercado. El Kunstkompass. Comprar arte a través de Internet. (…) Análisis del Mercado. Revalorización del arte; Tasas de Rentabilidad; Volumen de negocio del mercado nacional e internacional (…) Las casas de Subastas. Mercado primario y mercado secundario. (…) Rivalidad de las viejas damas: Christie´s - Sotheby´s. Los grandes récords mundiales. Las ferias de arte. Las ferias de arte contemporáneo. Las ferias como descubridoras del mercado. Los artistas y las ferias. Principales ferias internacionales de arte contemporáneo y su calendario. ARCO, Art Basel, Art Frieze, Paris Photo… Las ferias de fotografía. Bienales. Le Grand Tour. El Comisario como ideólogo (…) Taxonomía expositiva y Mercado del Arte. (…) Paradigmas que rigen el Arte Contemporáneo. El artista contemporáneo como generador de marcas. (…) ¿Qué es contemporáneo y qué es Arte? Valor de marca, reputación y sobreprecio. Marcas artísticas: museos, galerías, casas de subastas y artistas. Saatchi y los British Young Artists (BUA). Diseño y marca. Marcas de lujo y artistas contemporáneos.”



 
 
 
     Me agota la realidad. No la niego, pero no tengo porque aceptarla y mucho menos adherir a ella. Sé que el “mercado” lo es todo, es dios, y que las “reglas” que impone son más tiránicas y santas que las Tablas de la Ley de Moisés. Sé que mantenerme al margen y no acatarlas me convierte en INEXISTENTE.
 
      Pero bueno, gracias, no me importa desaparecer del mapa. Prefiero seguir siendo yo antes que un producto posicionado estratégicamente en su segmento del mercado con potenciación programada del precio de mis “objetos” artísticos hasta el momento que mi galerista programe con su wedding planner el modo y el momento más conveniente de mi muerte.



 
 
 
 
 

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