lunes, 28 de marzo de 2016



Crónicas equinas (a cámara lenta)

     Mi lucha con las patas de mi Caballito de Carrusel sigue teniéndome de perdedora.  No logro la proporción, ni el movimiento, ni la gracia del conjunto.  Le agregué una especie de faldón con flecos (un pedazo de cartón que pretenderá simular un faldón con flecos y que de momento me recuerda una tosca y ridícula pollerita hawaiana), que hace que se note más que las patas traseras están en grado superlativo de espantoso.  Las de adelante mejoraron algo, pero siguen desproporcionadas al mirarlas de frente.  Creo que tengo por delante años enteros pegando pedacitos de servilletas de papel antes de poder llegar a algún lado (estético).
 
 
 
 
 
 
 

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