viernes, 25 de marzo de 2016





    Parece que hice todo mal (o eso traduzco del griterío). Al no ponerle precio a las obras quedan como “no a la venta”, y el sitio de Saatchi (¡a quién le extraña!) no pone ningún interés en hacer circular las imágenes, no te incluye en los filtros de los buscadores.  Es un sitio de venta, ¿cómo no le vas a poner precio?








     Puedo responder de varias maneras a eso (aunque mejor sería que me callara, lo sé).  Primero: porque no suelo ponerle precio yo a una obra cuando la vendo; si la persona que la quiere realmente está interesada en ella dejo que el precio sea el que posibilite su compra.  Cada obra debe seguir su destino con aquella persona que realmente la desee, el dinero nunca tiene que ser un obstáculo para esa unión.  Segundo: porque está muy bien esto de que uno se internacionalice a través de la web, pero mis conocimientos de economía son muy limitados (los básicos para sobrevivir en Argentina) y no me da la cabeza para vivir haciendo cálculos de divisas fluctuantes, adecuando valores a cada plaza.  Un engorro.  Tercero: porque las patas de mi Caballito de Carrusel están sencillamente ESPANTOSAS y si no logro en este feriado largo solucionarlas sospecho que todo el asunto será dramáticamente abortado.  Hasta logré que quede derechito suspendido en el poste.  Pero las patas…  DESASTRE TOTAL.  Por favor, no me distraigan.  Artista en crisis.












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