lunes, 7 de abril de 2014



 

   Dada esta incomprensible -y bienvenida- racha de “simpatía” por mi obra, La Santa Inquisición y Prisionera del Catesismo estarán exhibiéndose en una galería de arte de Palermo el próximo 8 de Mayo en coincidencia con la primera Gallery Nigth de Palermo “Soho”, para mí todavía el “Viejo” anque reblandecido.




      Este volver a deambular con mi obra por Baires empieza a convencerme de que tal vez ha llegado la hora de que comience a considerar seriamente  la posibilidad de sacar a mi Ragnarök a la luz.  Es decir, todo junto y en contexto.


     Ese proyecto tiene de arranque más dificultades que alientos, pues aunque sólo se trate de una parte de las obras que planeo que la integren, esta primera avanzada ya necesita un espacio considerable.  “¿Y si el verdadero lujo fuera el espacio?” decía un slogan publicitario de principio de siglo, de no recuerdo qué producto, que mostraba una playa larga y solitaria adosada a un acantilado convertido en espléndida y gigantesca biblioteca.  Y sí, mucho espacio  es un lujo.  El espacio es imprescindible para mi Totem, que con sus dos metros largos de altura requiere distancia para la observación y para evitar el encuentro demasiado cercano con el observador ya que, pese a su talla y su impronta, no deja de estar hecho con servilletas de papel. 






     Y mi Portal de la Lista de los Ángeles y de los Demonios, que requiere una amplia pared con una puerta en el medio,  que dé  acceso a otra sala (donde estarán Ángeles & Demonios desplegados) para ubicar  mi políptico en simetría a ambos lados de esa puerta.  El diseño del Portal es mi juego favorito  actual, algo que realmente me está permitiendo el despliegue desenfrenado de todos mis gustos caprichosos por mujeres sin ropa, máscaras venecianas y relieves sobre decoupage.  Un auténtico placer meramente lúdico y hedonista, tal vez decorativo pero que servirá de invitación y consejo de no tomar nada al pie de la letra.






     Y luego alguna que otra pared hará falta para el resto de las Inquisiciones (La Santa, la Albigense, la de América y la de las Brujas). Y algo más para Lilith, La Magdalena del Preste Juan, Prisionera del Catesisimo y mi dibujo blasón del Ragnarök original e inspirador.  Los dibujos en tinta del Libro de los Herejes y del Libro del Infierno de Dios, con los que alguna vez montaré algo que simule un laberinto, puede que deban esperar esta primera vez…



 



     O sea: mucho espacio.  Y un galerista que no sea muy susceptible a las “irreverencias” religiosas.  Y, por sobre todo, barato.   Ya que tengo muy claro que voy a ser yo –como siempre- la que corra con todos los gastos.  Hace años que dejé de creer en hadas, duendes y galeristas “mecenas” que descubren y apoyan a las “promesas” del arte.  Yo me autofinancio,   porque es la única manera de hacer algo.  Y, además,  hacerlo bajo mis reglas.  Pero sospecho que encontrar lugar para Ragnarök no será tanto una lucha contra los aspectos “intelectuales” y “artísticos” de la propuesta, sino que, decididamente, deberá superar escollos logísticos absolutamente concretos: dimensiones de la sala y costos de alquiler.  Todo muy terrenal para mi místico Ragnarök.





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