martes, 8 de abril de 2014

     El Portal de la Lista de los Ángeles y los Demonios arrancó como "permiso lúdico", esas obras (o juegos) que me permito y cuya única prioridad es divertirme sin responsabilidades, sin una búsqueda concreta y dónde -sin ningún tipo de límite- trabajo con temas y elementos que me dan absoluto e irresponsable placer.  Y precisamente porque era algo para "jugar" volví sobre unos dibujos inconclusos en lápiz acuarelables que en su momento iban a ser la saga de Estudio sobre la Dominación.









     Pero Estudio... se vendió muy rápido, yo me distraje en otra cosa, y ese dibujo que pretendía ser fragmentado y en conjunto muy grande paso a engrosar las inconclusas.  Y lo tenía olvidado hasta que revolví en mi taller buscando otra cosa y lo reviví, a medio hacer pero con un grato uso del color.  Se dió por ese tiempo que en un negocio de cotillón liquidaban en oferta esas máscaras de plástico finito, débiles y por lo general mal acabadas y no me resistí a comprar varias.  Después, en un entretiempo que lo demás en que estaba trabajando pedía respiro y secado, amontoné unas telas viejas sin usar, las máscaras de plástico finito y mi dibujo múltiple inacabado.  Y empezó a pergeñarse el Portal de las Listas... 













     La Chica Azul continúa en varias partes más, por lo que aun tengo diversión para rato.  Más fragmentos, más desnudos, más máscaras.  Aunque el plan es, en su momento, no montarlo en forma correlativa sino horizontalmente, que el trabajo de componer la imagen sea  exclusivo del espectador.

     Cuando esté estructurado todo el conjunto voy a colocar los detalles finales de pasamanería a las máscaras (algo que me divierte sobremanera), con cascabeles y borlas y toda la parafernalia carnavelesca y suntuosa que se merece.  ¿Dicen que lo que hago es "decorativo"?  ¡Pero, por supuesto!
















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